Hay libros que no se escriben: brotan de la entraña de la tierra. La obra que reseñamos hoy pertenece a esta categoría. No es un libro meramente historiográfico ni un ensayo al uso. Es una galería abierta, repleta de pruebas; un archivo recompuesto que más de noventa años después vuelve a circular, abriéndose paso; como la dinamita, como la clase obrera. Documentos comunistas sobre Octubre de 1934 es un testimonio brutal e imperdible sobre la experiencia insurreccional que llevó al proletariado asturiano a tomar el poder.
Nuestra edición reúne toda una serie de cartas, análisis, informes y comunicados del Partido Comunista de España (PCE) y de la Internacional Comunista (IC) antes, durante y después del «Ochobre» asturiano. La decisión y el criterio editorial son claros: frente a una historiografía y una literatura que ha tratado de presentar la actuación de los comunistas como una simple nota a pie de página, Documentos comunistas sobre Octubre de 1934 trata de colocar al Partido y a su militancia en el lugar que corresponde, sin idealizar el pasado, pero también sin silencios interesados.
La voluntad de Ediciones Tinta Roja durante el proceso de elaboración de esta obra ha sido la de recuperar fuentes primarias –algunas de ellas inéditas–, traerlas al presente y no sólo reconstruir un episodio clave en la historia del movimiento obrero en España, sino plantear algunas preguntas e interrogantes para las luchas actuales. Desde el punto de vista editorial, el trabajo ha sido riguroso y honesto. El aparato de notas aclara siglas, referencias o nombres propios, sin sobrecargar la lectura, y esperamos que ayude a guiar al lector.
Hemos organizado los materiales del volumen de forma cronológica en siete bloques. Cada uno de ellos abre con una introducción que permite contextualizar, pero sin imponerse sobre las fuentes; es decir, queremos que el lector acceda fielmente a las posiciones de los cuadros y de los órganos del Partido. En el primer bloque se expone la política del frente único; en el segundo se analiza la implantación del PCE entre el proletariado fabril y minero en Asturias y, en el tercero, la actitud del PCE hacia las Alianzas Obreras. El bloque cuarto constituye el núcleo de la obra. Los informes, llamamientos y balances permiten acceder a los sucesos de Octubre con una mirada que va más allá de la épica o del lamento. Aparecen las dificultades materiales, los problemas organizativos, la relación con otras fuerzas y la experiencia concreta del poder obrero en la cuenca y en zonas urbanas. En el quinto bloque hemos recogido la extensión y el desarrollo de la huelga en otras zonas del país. En el sexto se reúnen documentos sobre la represión posterior y, finalmente, en el séptimo presentamos un balance de los aciertos y errores cometidos. Esta estructura es, por supuesto, intencional, y permitirá al lector seguir un hilo conductor desde los grandes debates (los debates sobre la táctica de las secciones nacionales de la IC) hasta su aplicación práctica en la intervención de masas y su ulterior evaluación.
Los primeros documentos (llamamientos, cartas, resoluciones) muestran un clima cargado de urgencia. El fascismo no es una hipótesis de futuro, es una amenaza real. La unidad del proletariado se hace necesaria. Cuando el libro entra en Asturias, el tono cambia; los documentos se vuelven más concretos: informes sobre organización, sobre milicias, sobre comités, sobre armamento. No hay épica: son problemas prácticos. Se habla de fuerzas disponibles, de errores o de problemas de coordinación.
Uno de los valores centrales del libro es que no edulcora la derrota. La represión posterior ocupa un lugar importante, pero tampoco se presenta en términos de victimización. Los documentos analizan el impacto de la brutal represión y del viraje desde el frente único hasta la nueva táctica de los frentes populares. El bloque final lo hemos dedicado al balance de Octubre: el Partido estaba empeñado en entender qué había pasado y evaluar la actitud propia y de otras fuerzas.
Pero quizá lo más relevante de este libro no esté en lo que dice de 1934, sino en lo que nos obliga a pensar hoy. Documentos comunistas aborda temas de actualidad como la unidad de la clase trabajadora, la relación entre Partido y masas o la respuesta ante el avance reaccionario. Leídos en conjunto, tienen una enorme aplicación a la actualidad, y estamos seguros de que harán avanzar al grueso de militantes comunistas que hoy intervienen en sus centros de trabajo: devolver al Partido Comunista a las fábricas y a las empresas y, desde ahí, estructurar a la clase obrera bajo coordenadas revolucionarias para llevar, más pronto que tarde, «Octubre» a término.