Decenas de miles de trabajadores se manifiestan en Grecia contra la guerra y la explotación

El pasado sábado 5 de septiembre, decenas de miles de trabajadores recorrieron las calles de Tesalónica para protestar contra la guerra imperialista y las condiciones de miseria a las que están sometidos. La manifestación coincidió con el inicio de la Feria Internacional de Tesalónica, que, según el Partido Comunista de Grecia (KKE), los partidos burgueses utilizan para «intentar infundir al pueblo falsas ilusiones sobre la estabilidad».

En los últimos años, el Gobierno griego ha implicado de lleno al país en la escalada bélica que asola a los pueblos del mundo. Una prueba es el llamado «Escudo de Aquiles», el mayor acuerdo armamentístico entre el país heleno e Israel, firmado recientemente, con la mirada de ambos puesta en Turquía. A esto se suma la aplicación de distintas medidas antiobreras, como la reforma laboral impulsada por el Gobierno de Mitsotakis por la que se permite ampliar la jornada diaria máxima hasta las 13 horas.

En la preparación de esta masiva movilización participaron sindicatos y asociaciones de autónomos, de agricultores o de estudiantes. Durante todo el proceso visitaron a lo largo y ancho del país fábricas, obras de construcción, grandes almacenes, oficinas y servicios y centros educativos para convencer a los trabajadores, autónomos, jóvenes y jubilados de la necesidad de organizarse y salir a la calle. El Partido Comunista de Grecia (KKE), por su parte, alentó durante semanas al pueblo trabajador de Grecia para que se uniera a la movilización. Además, a través de su militancia, avivó el conflicto dentro de las distintas organizaciones.

En la manifestación participó el Secretario General del Comité Central del KKE, Dimitris Koutsoumpas, quien denunció que «mientras el pueblo sufre la carestía, los bajos sueldos y pensiones, la mercantilización de la educación y la sanidad, el Gobierno del señor Mitsotakis y también los demás partidos de la oposición se burlan de nosotros repartiendo migajas y aprueban la política de intensificación de la explotación, de los presupuestos bélicos, de la participación de Grecia en guerras y en planes imperialistas, gastando miles de millones para ello del dinero del pueblo griego».

La movilización llamaba a las y los trabajadores a plantear su propia agenda, teniendo como criterio sus propias necesidades: «Ningún sacrificio por sus beneficios, ningún sacrificio por sus guerras. Exigimos dinero para la sanidad, la educación, el bienestar social, los sueldos y las pensiones. Lo diremos una y otra vez», remachó el líder de la formación comunista griega.