Una vez superado el ecuador de la campaña electoral charlamos con Ástor García, candidato del PCTE, para conocer su punto de vista sobre algunas cuestiones relacionadas con la campaña electoral y los posibles escenarios que se perfilan para el próximo 28 de abril.

Ástor García, Secretario General del PCTE y candidato a la Presidencia del Gobierno.

 

¿Hasta el momento qué tal está yendo vuestra campaña electoral?

Los procesos electorales de abril y mayo los estamos enfocando principalmente a dar a conocer el Partido, a que se haga reconocible nuestra sigla para cada vez más personas. Por el momento este objetivo se está cumpliendo de forma satisfactoria, estamos dando grandes pasos y conociendo a mucha gente interesada en ayudar de diferentes formas al PCTE. La coincidencia de parte de la campaña con períodos vacacionales ha hecho que la primera semana haya sido un tanto peculiar, pero está claro que durante esta segunda semana se acelerarán las cosas. Teníamos programados multitud de actos y están saliendo bastante bien en general.

Dices que estáis dando a conocer el PCTE, pero supongo que no es vuestro único objetivo durante esta campaña.

Cierto, nuestra presencia en las campañas electorales siempre tiene varios objetivos, pero el primero y fundamental es que se nos conozca y que el Partido crezca. Siempre hemos dicho que los períodos electorales tienen una virtud, que es obligarnos a desarrollar campañas políticas sin que nosotros mismos marquemos los tiempos, por lo que sirven para detectar en qué tareas necesitamos trabajar mejor, en qué territorios estamos más flojos, qué aspectos de nuestro discurso se entienden peor… En definitiva, se nos condensa en 15 días un trabajo que en otras condiciones nos llevaría meses. Si además tienes en cuenta que en 2019 tenemos seguidos varios procesos electorales, el desafío ya es enorme, teniendo que conjugar la tarea política propiamente dicha con el trabajo burocrático, que es sumamente penoso. Por eso es necesario reconocer el gran trabajo que está realizando la militancia del Partido y de los Colectivos de Jóvenes Comunistas, que está afrontando tareas burocráticas y políticas al mismo tiempo y a quien le estamos exigiendo un esfuerzo considerable en muy poco tiempo.

El pasado día 6 de abril realizasteis un mitin internacional que llenó el Ateneo de Madrid. ¿Qué valoración hacéis de ello?

El Ateneo de Madrid es un lugar emblemático y llenarlo hasta el punto de tener a gente de pie y en los pasillos de entrada fue muy emocionante. No puedo pensar en mejor forma de presentar la sigla PCTE: en los mismos salones donde los delegados de la Internacional, procedentes de México, mantenían reuniones con dirigentes socialistas para crear la primera sección española de la Internacional Comunista, a escasos metros de donde ésta se fundó bajo el nombre Partido Comunista Español en 1920, con presencia de delegaciones internacionales muy apreciadas y con las intervenciones combativas de varios representantes de comités de empresa que ponen carne y hueso a eso que llamamos sindicalismo de clase.


Creo que en este acto de presentación dejamos muy claras las coordenadas en que se mueve el Partido: somos herederos de la lucha comunista que se ha ido desarrollando desde 1920 en España, estrechísimamente vinculada a la Internacional Comunista, primero, y a la Unión Soviética después; somos el único Partido español que participa en todas las instancias del Movimiento Comunista Internacional, somos un Partido con estrechos vínculos con la clase obrera que lucha en los centros de trabajo y estamos dispuestos a asumir, sin complejos, la tarea revolucionaria que corresponde a los partidos comunistas. Todo esto quedó claro el día 6, pero lo vamos a seguir haciendo ver a diario.

En la convocatoria de ese mitin figuraba el lema “De nuevo Partido Comunista”, sin embargo, hay distintas fuerzas en España que se reivindican comunistas o herederas del comunismo, concurran o no a las elecciones. ¿A qué obedece vuestro lema entonces?

Ese lema está muy bien planteado porque resume de dónde venimos y lo que queremos ser. La mayoría trabajadora de nuestro país necesita que vuelva a haber un gran Partido Comunista en España, capaz de plantear y defender una posición propia e independiente de las de otras clases sociales. Mantener durante más tiempo a la mayoría trabajadora subordinada a los intereses de la patronal – que es lo que en la práctica plantean los partidos parlamentarios, los partidos capitalistas – supone, entre otras cosas, mantener un modelo económico, político y social que hace posible que en Barcelona la esperanza de vida sea 11 años mayor en los barrios ricos que en los barrios obreros. En Madrid esta cifra es 7 años. El capitalismo nos condena a un auténtico genocidio social que no se va a detener con las tiritas y el agua oxigenada que proponen las distintas versiones de la socialdemocracia.

Por ello, y dado que en nuestro país hay quienes, diciéndose comunistas, renuncian a su papel y optan por venderse por unos sillones a los partidos capitalistas, hace falta que alguien exponga abiertamente que las leyes no se hacen para favorecer a la mayoría trabajadora, que la riqueza de este país la generamos los trabajadores y que, por tanto, debe ser gestionada por nosotros mismos, y que no hay ninguna esperanza en reformar un sistema capitalista que hace aguas por todas partes, que según donde hayas nacido puede tener muy buena pinta pero que en realidad es incapaz de asegurar unas condiciones de vida dignas para la población.

Ástor García, durante el acto de presentación del PCTE, en el Ateneo de Madrid, el 6 de abril.

Entonces, cuando habláis de “un país para la clase obrera” ¿habláis de un país socialista?

Claro. Un país en el que los intereses que rigen la sociedad son los de la mayoría trabajadora no puede ser otra cosa que un país socialista-comunista. Pero ese país hay que empezar a construirlo de alguna manera, no va a hacerse realidad por mucho que lo deseemos si no ponemos los medios concretos para ello. De ahí que hayamos querido ofrecer, en el terreno electoral, unos materiales muy sintéticos, donde planteamos varias medidas concretas e inmediatas para poner al país en un rumbo diferente a través de la lucha, para hacer que los intereses que primen sean los de la mayoría obrera y popular y no otros.

¿Pero creéis que España podría llegar a ser un país socialista por la vía electoral?

No, rotundamente no. Pero durante la campaña estamos hablando de cosas que sólo podrían pasar si la clase obrera con los comunistas al frente estuviese en el poder. Pensamos que se puede adelantar la edad de jubilación, en lugar de atrasarla, pero con los partidos capitalistas no es posible. Pensamos que se pueden nacionalizar sectores como la banca o la energía de forma inmediata para paliar problemas graves que tiene nuestra clase, pero a ello se oponen todos los partidos capitalistas. Pensamos que se deben prohibir las casas de apuestas, que son un auténtico cáncer en nuestros barrios, pero los capitalistas sólo se atreven a pedirles que se alejen de las escuelas. Pensamos que se debe reindustrializar el país, pero los capitalistas, si hablan del tema, sólo conciben que haya industria con capital privado, porque su querida Unión Europea les sancionaría si a alguno se le ocurriera recuperar Sidnenor o Ensidesa, claro…

¿Por qué en vuestro programa no proponéis una cantidad concreta para el Salario Mínimo Interprofesional?

Porque es un debate tramposo el que se ha creado. Parece que la cifra que ahora genera consenso entre las fuerzas de la izquierda capitalista son 1.200 euros. Si no recuerdo mal, en 2015 y 2016 nosotros llevábamos esa cifra en el programa, pero ya entonces tuvimos un buen debate antes, durante y después de la campaña electoral, que es el que hoy nos ha llevado a no poner ninguna cifra concreta, pero sí a plantear en nuestros mítines y a todo el que nos pregunta lo siguiente: ¿puede una familia de 4 miembros vivir dignamente en Madrid o en Barcelona con 1.200 euros? Porque la trampa en estos debates sobre el SMI es que no se tienen en cuenta las condiciones de vida y el coste de la vida. Ponerle una cifra al salario mínimo, pero no abordar a fondo el tema de la vivienda, del transporte, de la jornada laboral, del desmantelamiento de los servicios públicos, de la privatización de la sanidad y la educación, de la cuestión de las pensiones, es un engaño a la mayoría trabajadora.

El problema es que todos estos asuntos están indisolublemente ligados a la cuestión del poder. A la cuestión de qué clase está en el poder. Nuestra convicción es que, gane quien gane las elecciones, el poder va a seguir estando en manos de los capitalistas. Capitalistas que, por cierto, se frotan las manos con que buena parte del discurso político de los partidos parlamentarios pivote sobre la Constitución, o más bien sobre los artículos de ésta que más les gustan a unos o a otros… al final todos están hablando sobre la misma norma que ha servido para consagrar y estabilizar el modelo capitalista español. Se echa en falta un poquito más de valor en algunos a la hora de abordar el tema de la Constitución, la verdad, sobre todo de quienes nos vendían la moto del rupturismo hace no mucho…

Uno de los asuntos que está marcando esta campaña es la entrada en escena de Vox. ¿Cómo valoráis el crecimiento de Vox y las propuestas que están realizando?

Creo que lo más honesto es decir que Vox no “entra” en escena, sino que “lo meten” en escena. Su presencia es tremendamente útil para ciertos sectores. La socialdemocracia se frota las manos al encontrarse el campo más conservador tremendamente dividido, lo que en un sistema electoral como el español beneficia al PSOE. Pero es una carta peligrosa, porque favorecer a Vox significa popularizar propuestas que hasta hace nada ni siquiera se atrevían a colocar los partidos más claramente burgueses.

Hemos dicho varias veces ya que Vox representa el programa de máximos de la burguesía española. Dicen lo que muchos sectores de la patronal piensan, pero no se atreven a decir. Piden que se liberalice todo el suelo disponible, piden rebajas radicales de impuestos sobre la renta y el capital, fomentan la entrada masiva del capital privado en los servicios públicos, atacan el derecho a la huelga… Y a este programa ultraliberal le suman un discurso chovinista y nacionalista que es fruto del crecimiento de las tensiones territoriales entre sectores burgueses. Veremos hasta dónde llega realmente el apoyo a este partido el 28, pero lo cierto es que a la socialdemocracia le ha venido muy bien para hacer la enésima apelación al voto útil y a la “unidad de la izquierda” levantando la bandera del miedo provocado por un enemigo al que ellos mismos están dando alas.

Ciertamente ese discurso de la unidad está manejándose durante la campaña…

Sí, si te fijas, es típico que en las campañas electorales españolas en las que el PSOE participa desde el gobierno, surjan dos mensajes principales. Uno es que el presidente del PSOE es un inútil y un peligro para la sociedad entera. Otro es que hay que votar contra la derecha (en número y graduación variable, claro). Ambos son tremendamente peligrosos porque suponen un engaño masivo a la población. Se apela al miedo para votar. A lo irracional. Así nos luce el pelo, claro…

En lo que a nosotros respecta, el discurso de la “unidad de la izquierda”, o ahora de la “unidad antifascista”, es un camelo que sólo persigue mantener el papel hegemónico del PSOE entre la mayoría trabajadora, seguir sosteniendo que el capitalismo es el único sistema posible y fagocitar a cualquier fuerza a su izquierda que se preste a ese juego. Nosotros ya hemos dicho con claridad que la unidad que queremos se da en los tajos y en los barrios, en las luchas, por la base, que es precisamente donde ellos no la quieren porque se les verían fácilmente todas sus contradicciones. Y también hemos dicho rotundamente que no queremos ninguna unidad con quienes tan sólo aspiran a gestionar el capitalismo, con quienes no cuestionan la Unión Europea ni la pertenencia de nuestro país a la OTAN, ni con los responsables de la desindustrialización y de las reformas laborales… Creo que más claro no puedo ser.

¿Qué opinas sobre los debates televisados que está habiendo?

Que no valen para nada porque la clase obrera está ausente. Los intereses de la mayoría trabajadora están ausentes. Se discute sobre medidas para mejorar el capitalismo, no sobre cómo acabar con el capitalismo. Se escenifican trifulcas y se peca de histrionismo para que no reparemos en que están diciendo prácticamente lo mismo unos y otros, con matices fruto de su mayor o menor radicalismo dentro del capitalismo.
Por otra parte, déjame que diga una cosa sobre el planteamiento del tema electoral en España. Este sistema está basado en favorecer siempre al grande, al que ya tiene representación, por tanto, es discutible que el resultado sea representativo de nada.
Nosotros, a pesar de todos los impedimentos legales, como la recogida de avales exigida sólo para quienes no tenemos diputados o senadores o el funcionamiento medieval de las juntas electorales, donde lo que vale en un sitio no vale en otro y cosas por el estilo, somos la primera candidatura comunista que concurre a estas elecciones. Somos la candidatura comunista que está presente en más circunscripciones, pero ni aún así se nos invita a los debates electorales. También se nos deniegan locales públicos previamente concedidos, como hace poco en Coslada. No me cabe duda de que hay interés en que a los comunistas no se nos escuche. No nos sorprende, pero que luego no se hinchen el pecho con palabras como democracia o representatividad, porque en su democracia juegan con las cartas marcadas.

Hay gente de tradición comunista que, por así decirlo, duda entre votar a otras fuerzas como Unidas Podemos o a un partido que se presenta directamente con la hoz y el martillo en esta campaña electoral. ¿Qué les dirías?

Les diría que tanto ellos como nosotros sabemos, porque venimos de donde venimos, que el voto es importante, pero mucho más importante es la organización. Y sobre todo la organización con unos objetivos claros, que en nuestro caso pasan por que la clase obrera y los sectores populares vayan acumulando fuerza y experiencia de lucha hasta encontrarse en condiciones subjetivas y objetivas,, de tomar el poder estatal. Les diría que votar al PCTE, pero sobre todo reforzar el PCTE, es apostar por recuperar la senda de lucha que los comunistas españoles nunca debimos abandonar y sentar las bases para que la clase obrera sea más fuerte en todas las luchas que se desarrollan a diario.

¿Qué les dirías a todas aquellas personas que todavía no han decidido el voto? ¿Por qué votar al Partido Comunista?

Les diría que se pregunten con quién están en el día a día. Que piensen en su lugar de trabajo, en su barrio o en su pueblo. Que se pregunten si están con su patrón o con sus compañeros y compañeras. Que se pregunten si están con el que desahucia o con el desahuciado, con el que decide cerrar un centro de salud o con el que pelea por mantenerlo abierto. Que se pregunten qué clase o qué grupo social se beneficia con las políticas propuestas por los partidos capitalistas. Que se pregunten si están con los trabajadores o con los capitalistas, porque es la única duda que hay en las elecciones, es la única duda que hay en la política y la economía, realmente. Si estás con los trabajadores, el PCTE es tu partido, tanto el 28 de abril, como el 26 de mayo, como todos los días del año.

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