Virgilio Fernández. Imagen. Ana Ordaz.

El 17 de diciembre de 2019, a pocos de días de cumplir los 101 años, Virgilio Fernández del Real falleció en su casa de Guanajuato (México). Virgilio nació en Larache en 1918, en lo que era Protectorado español de Marruecos, y pasó su infancia y juventud entre Cabra, Sevilla y Cádiz, donde se formó como sanitario. En julio de 1936 se encontraba haciendo prácticas en el Hospital de la Princesa, en Madrid. El 20 de julio ya atendía, movilizado, a los primeros heridos de la defensa de Madrid. Pocos después, se encontraba en primera línea del frente, como parte del personal sanitario de las Brigadas Internacionales. Durante toda la guerra, Virgilio acompañó a los batallones de internacionales, pasando por Jarama, Guadalajara o el Ebro.

Como tantos exiliados, conoció los campos de prisioneros en Francia hasta poder embarcarse al exilio en México, país en el que vivió el resto de sus días, que serían aún muchos, sin desfallecer en su lucha y compromiso. En los últimos años pudimos disfrutar de su presencia en España en varias ocasiones, en la inauguración de monumentos a las Brigadas Internacionales, como el de Caspe que visitó en 2018, o el de la Ciudad Universitaria de Madrid.

Si los que luchan toda la vida son los imprescindibles, como escribió Bertolt Brecht, Virgilio, con su larga vida, fue un ejemplo mayor de este tipo.

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