Si leemos el lema “Chile Madrid, tiempo de actuar” posiblemente a unos cuantos nos venga a la mente la policía nacional de España entrenando al cuerpo antidisturbios chileno para aplacar las movilizaciones populares en su país. Pero no. Se trata de la 25ª Cumbre del Clima que se iba a celebrar en Chile, y que debido a las revueltas sociales, se celebró en Madrid el pasado diciembre.

El despliegue mediático ha lavado la cara de muchas empresas apoyando la cumbre. Pero, ¿se han conseguido medidas para frenar o paliar el cambio climático? La realidad es que nos ha dejado chistes sobre Greta Thunberg por España y poco más.

¿Qué sensibilidad por el medio ambiente intentan vendernos mientras siguen ignorando vidas humanas? Como Iberdrola, cuyas subcontratas tienen una alta siniestralidad laboral, pero electrificó el transporte hasta el IFEMA. O como el BBVA, que participó en una mesa redonda sobre el nuevo liderazgo en el clima mientras continúa desahuciando a familias trabajadoras. O Telefónica, que impulsa una campaña mediática en Movistar+ mientras su mayor accionista es el fondo de inversión estadounidense Blackrock entre cuyos productos está una empresa de tratamiento de agua, un bien necesario y que todavía sigue faltando a más de 2000 millones de personas.

Mientras las entidades privadas son elogiadas por su preocupación por el cambio climático, los trabajadores de la EMT (Empresa Municipal de Transportes) de Madrid son criticados por las jornadas de huelga para mejorar las condiciones laborales del transporte público, necesario para luchar contra el cambio climático.

No se ha tratado la cantidad de empresas en las que se trabajan con toxinas y sin protección suficiente para los trabajadores, o las consecuencias que ha tenido el cierre de la minería que produce ríos de carbón en nuestros pueblos, como en La Robla. No se cuestiona el modelo de producción capitalista, que es devastador. No. El objetivo es renegociar el mercado de emisiones de gases de efecto invernadero del Acuerdo de París. Un mercado en el que se venden bonos de carbono, es decir, se vende poder contaminar. En una situación de tensión comercial elevada entre las potencias imperialistas, países como EEUU, China o Rusia se han negado a comprometerse a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero.

Finalmente, el acuerdo ha sido animar a los países a que en 2020 se llegue a acuerdos más ambiciosos, y que cada país realice planes contra el cambio climático. En las carteras de acción que contemplan las Naciones Unidas destaca la idea de resiliencia, es decir, que aquellos que nos quedamos sin trabajo o que nuestras casas se inundan o queman, nos adaptemos.

Para lo que ha servido es para apoyar a empresas involucradas en energías renovables, mientras la clase obrera seguimos viendo cómo privatizan empresas públicas, nuestro entorno se deteriora y nuestra salud empeora.

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