El pasado 22 de enero, varios representantes sindicales de CCOO en la planta de John Deere Ibérica en Getafe acudieron a un puesto de trabajo a defender a un compañero de la actitud de un gerente que pretendía saltarse el convenio y los acuerdos. Mes y medio después, la dirección de la empresa les comunicó la apertura de un expediente que se materializó en una sanción por falta muy grave. Desde Nuevo Rumbo entrevistamos a Raúl Bedrina, uno de los dirigentes sindicales sancionados, militante del PCTE y miembro de su Comité Central.
Nuevo Rumbo: Más allá de la mayor o menor envergadura para trabajadores a nivel individual, ¿tienen estas sanciones, y la lucha contra ellas, una relevancia general para el resto de la clase? ¿Qué importancia tienen estos hechos para el movimiento obrero y sindical?
Raúl Bedrina: Sin duda, la dirección de la empresa pretende lanzar un mensaje con estas sanciones: pretende implantar la política del miedo y la sumisión entre la plantilla, que cualquier trabajador piense: «si son capaces de hacerle esto a los miembros del comité de empresa, más vale que yo no levante la voz ante ningún atropello». De hecho, el día anterior a una concentración convocada en las puertas de la fábrica para responder a estos hechos, la empresa lanzó un comunicado amenazando con represalias a aquellos que, en su descanso del bocadillo, participaran en ese acto de protesta. Afortunadamente, les salió el tiro por la culata y lo que hizo fue generar un espíritu de rebeldía y reafirmación en el respaldo de los compañeros sancionados, que ha sido multitudinario en todas las acciones convocadas. Pero sí, criminalizando la acción sindical y la respuesta a la represión sindical posterior, está muy claro lo que se pretende por parte de la patronal.
De la misma forma, este intento de amedrentamiento en una gran empresa con una fuerza sindical muy importante también es un mensaje para aquellos delegados de pequeños talleres que pelean en el día a día como quijotes, para que se lo piensen y teman las posibles represalias, que autocensuren su acción sindical. Es el intento de someter y hacer claudicar a toda la clase obrera a través de hacerlo con uno de sus sectores con mayor nivel de conciencia y organización.
NR: ¿Cómo ha reaccionado la plantilla? ¿Qué movilizaciones y actuaciones programáis?
RB: El respaldo de la plantilla ha sido prácticamente unánime; de hecho, aunque la sección sindical de UGT ya se ha descolgado de las acciones de protesta, son muchos los afiliados que sí están participando en las mismas, porque entienden que por encima de siglas sindicales y sanciones individuales lo que realmente está en juego es la acción sindical y, sin eso, no sólo no tendríamos las actuales condiciones laborales en John Deere Ibérica, sino que perderíamos rápidamente todo lo conquistado.
Aun dejando lo individual en terreno secundario, sí hay que reseñar el hecho de que la empresa no se ha atrevido a ir más allá y ha aplicado el menor castigo posible para una falta muy grave, y eso se debe a la determinación y firmeza demostrada por la plantilla en defensa de los sancionados.
Respecto a las acciones, ya se han realizado asambleas multitudinarias, concentraciones informativas a las puertas de la fábrica… y vamos a seguir movilizándonos dentro y fuera de la fábrica hasta conseguir la retirada de las sanciones. Tenemos la firme convicción de defender la acción sindical respondiendo a este ataque con más acción sindical.
La empresa ha aprovechado un momento de baja producción en el que estamos, con un ERTE, para perpetrar este ataque contra la libertad sindical buscando limitar lo máximo posible la respuesta, pero tenemos la suficiente experiencia como para mantener la pelea en esta o cualquier otra circunstancia hasta conseguir el objetivo.
NR: ¿Qué elementos estás siguiendo como delegado a la hora de orientar la acción sindical? ¿Qué peligros crees que corre esta lucha y cómo estáis actuando para prevenirlos y contrarrestarlos?
RB: El principal peligro de esta lucha es, como en tantas otras situaciones, situar lo individual por encima de lo colectivo. Esa es precisamente la estrategia actual de la empresa en este momento, con la inestimable colaboración de algunos «compañeros» del comité. Tratan de que cale entre la plantilla el mensaje de que, como no ha habido sanción con descuento económico, esto ha quedado en nada y «a otra cosa, mariposa». Por eso hay que darle importancia y situar de manera predominante lo colectivo; el ataque no es contra unos delegados en concreto, sino contra los derechos y condiciones laborales de toda la plantilla, el modo en que se ha conseguido todo y el único modo de seguir defendiéndolo. Nuestras condiciones y nuestro futuro están en juego y no podemos abrir la puerta para que nos sean arrebatados.