Ástor García: “Ningún gobierno capitalista va a resolver los problemas que tiene el país”

Comienza un nuevo curso político y Nuevo Rumbo entrevista a Ástor García, Secretario General del PCPE, para conocer los análisis y tareas principales de los comunistas en este nuevo período.

¿Cómo ves el inicio del curso político?

El cambio de Gobierno después de la moción de censura del 1 de junio nos ha dejado un verano políticamente bastante agitado que anticipa lo que creo que serán las dos claves esenciales para la lucha de clases en el curso que comienza. Por una parte, se constata, una vez más, que el gobierno del PSOE no va a ser capaz de satisfacer las expectativas que generó en amplios sectores obreros y populares. Por otro lado, se va agravando con rapidez la confrontación nacionalista. Creo que ambos factores, conjugados, son sumamente preocupantes.

¿Y eso por qué?

Porque las expectativas frustradas en sectores del pueblo y el auge nacionalista pueden dar lugar a un fortalecimiento de las posiciones más reaccionarias, dar alas a los grupos fascistas que cada vez  tienen más cancha. Pero además, los dos factores que comentaba nos exigen a nosotros un trabajo más sistemático y que sea muy claro en lo político-ideológico, para confrontar con las posiciones socialdemócratas en las filas del movimiento obrero y para hacer frente a un discurso nacionalista que es cada vez más fuerte y va calando entre la clase obrera.

¿Estas son las dos claves de este curso político?

Sí, porque además se producen en una situación en la que el gobierno Sánchez tiene una extrema debilidad parlamentaria, fruto de la cual va a depender de otras fuerzas políticas para sacar adelante cualquier medida. Esto por una parte les viene bien, porque les permite justificar la no adopción de ciertas propuestas que incluyen en su programa, aunque si tuvieran mayoría tampoco las sacarían, seguramente; por otra parte, los sectores más a la derecha van a seguir utilizando el apoyo – puntual o estratégico – de PODEMOS y fuerzas independentistas al PSOE para pintar una imagen apocalíptica, de pacto rojo-separatista que busca romper España, y cosas por el estilo. Y esto va a determinar todo el curso político, va a fomentar muchos falsos debates, muchos falsos dilemas que pueden afectar muy negativamente a la mayoría trabajadora si los comunistas no estamos fuertes y si no somos capaces de explicar a amplios sectores que el PSOE siempre ha traicionado a la clase obrera y que la demagogia nacionalista sólo beneficia a sectores burgueses. El pueblo trabajador siempre es la víctima y el rehén de los partidos capitalistas si los comunistas no estamos presentes. 

De estas claves se desprenden entonces unas tareas inmediatas para el PCPE, ¿verdad?

Desde luego, aunque las tareas del Partido están totalmente vinculadas a las tareas que tiene la clase obrera por delante en este período. En este momento de políticas y posiciones identitarias, está muy atrasado el desarrollo de la conciencia de clase. Me refiero a la de la clase obrera, porque el enemigo de clase lo tiene muy claro. El individualismo extremo y el idealismo que promueven las posiciones ideológicas posmodernas – muy útiles para los capitalistas, debo decir – han penetrado con fuerza en el movimiento obrero y popular, y uno de sus principales efectos es un debilitamiento de la conciencia de clase,  la búsqueda de falsos enemigos y, con ello, el fortalecimiento de los enemigos reales, materiales, de los que nos roban el fruto de nuestro trabajo sin importarles nuestra orientación sexual, nuestro color de piel o nuestro lugar de nacimiento.

Por ello es fundamental un esfuerzo de explicación política y de propuesta organizativa. La primera para desvelar los engaños de la “nueva política”, de la socialdemocracia, de las posiciones posmodernas y de las posiciones reaccionarias, que sólo implican mantener las cadenas que atan a la mayoría trabajadora bajo el capitalismo, y la segunda para fortalecer la capacidad de respuesta obrera y popular ante los constantes ataques de la patronal y sus gobiernos y para que la clase obrera, por su propia experiencia de lucha, se fije metas más altas, metas revolucionarias. 

¿Y en lo concreto e inmediato?

En el escenario actual es de suma importancia no perder el impulso de lucha que se fue cogiendo durante los meses previos al verano, pero que ahora corre el riesgo de verse fagocitado por la llegada de la socialdemocracia al Gobierno y por los próximos procesos electorales.

Gran parte de estas movilizaciones venían impulsadas por las fuerzas sindicales, pero ahora parece que las cúpulas están dispuestas a dar un voto de confianza al PSOE, con lo que cometen nuevamente un grave error y caen en una tremenda irresponsabilidad, porque se va a tardar poco en ver que el PSOE no es ningún aliado, sino todo lo contrario.

Nosotros pensamos que lo que toca hoy es impulsar la movilización y la lucha en los centros de trabajo, porque la agresividad de la patronal no disminuye por mucho que haya cambiado el Gobierno, y no abandonar ninguna lucha para esperar a ver qué hace la socialdemocracia. La organización y la unidad son las claves para vencer en cualquier batalla, y ahora toca hacer un esfuerzo organizativo y unitario enfocado a obtener victorias en las empresas, en los principales sectores económicos, a demostrar que es la lucha obrera la que consigue derechos y no la presencia de tal o cual partido capitalista en el gobierno. Porque lo que está claro es que ningún gobierno capitalista va a resolver los problemas que tiene el país. 

¿Cuáles son esos problemas?

Los problemas de nuestro país son los problemas de nuestra clase obrera, de nuestra mayoría trabajadora que necesita dos trabajos para llegar a fin de mes, que no tiene para pagar la luz o a calefacción, los la juventud que no puede ir a la educación superior o que no puede acceder a una vivienda en condiciones, los de los pensionistas que cobran miseria y además ayudan a su familia, los de las mujeres y los jóvenes que cobran menos por realizar el mismo trabajo… 

Sobre todo ello los políticos burgueses hacen demagogia, prometen soluciones que luego son incapaces de cumplir o que, si alivian coyunturalmente los problemas, luego se desmantelan para salvar a las empresas de una crisis económica como la que hemos atravesado. La crisis la hemos pagado los trabajadores, como siempre, y ahora lo más avanzado parece ser recuperar algunos de los derechos perdidos. 

Pues no, ya está bien, hay que romper con ese ciclo infernal y sólo el Partido Comunista puede dar una respuesta eficaz a todo este despropósito que es la política española. Por respuesta eficaz quiero decir plantear una alternativa global basada en los intereses de la mayoría trabajadora y no solamente unos pequeños retoques a un capitalismo español que no es que haya demostrado sobradamente su incapacidad para solucionar los problemas del país, sino que es la causa de los problemas del país. 

El final del verano viene marcado por dos polémicas importantes, la exhumación de Franco y la llamada “guerra de los lazos” en Cataluña, ¿qué nos puedes decir al respecto?

Son una expresión más del despropósito que es la política española. La cuestión de la exhumación de Franco es la demostración de que el PSOE pretende superar su debilidad parlamentaria mediante una política de gestos que, si bien pueden sonar bien en un principio, terminan por demostrar su carácter de clase. ¿De qué vale exhumar a Franco si al mismo tiempo afirmas que José Antonio Primo de Rivera fue “una víctima de la Guerra Civil”? ¿Qué responden ante eso las asociaciones que luchan por recuperar los cuerpos de los miles de asesinados por el fascismo? Resulta que el PSOE está asumiendo los postulados que equiparan a víctimas con verdugos, a republicanos con fascistas, y eso es gravísimo y no hay “gesto” que lo oculte.

Con la “guerra de los lazos” pasa que el sector más reaccionario de la política y la prensa españolas necesitaba algún elemento para dar impulso y cohesión a las posiciones más chovinistas, toda vez que la estrategia del independentismo catalán – fracasada – ya no genera tantos titulares y que ETA no existe. Y de paso asestan un nuevo golpe a la libertad de expresión, que ya está bastante puesta en duda desde el momento en que un fascista puede amenazar de muerte a un sindicalista sin que pase nada y un rapero va preso por meterse con el rey. También es muy significativo que estén implicados en las “retiradas de lazos” miembros de la Policía Nacional y de la Guardia Civil. Pero también hay que entender esto de los lazos desde otra perspectiva, y es que tanto PP como C’s necesitan de “gestos” que les permitan recomponer su espacio electoral tras el triunfo de la moción de censura, que los ha dejado descolocados. Ahora compiten por ver quién es más españolista y eso tiene un efecto colateral claro: más espacio para los grupos ultras y fascistas, que se sienten a sus anchas con esta situación, que tienen en el PP y Ciudadanos sus “frentes de masas”. El ejemplo lo tenemos en VOX, que está planteando directamente el programa histórico de Falange y hace constantes guiños a los sectores más reaccionarios de esos dos partidos.

Por otra parte, hay sectores del independentismo catalán a los que les ha venido bien esta “guerra”, porque así mantienen tensionadas sus fuerzas de cara a la Diada una vez que se han demostrado los límites de su estrategia. 

Así es la política burguesa, lamentablemente, que atrapa a grandes sectores de la población en polémicas que siempre terminan perjudicando a la mayoría trabajadora. 

El PSOE lleva tres meses en el Gobierno, ¿qué valoración haces al respecto?

El mismo día en que ganó la moción de censura salió un comunicado de nuestro Buró Político planteando que no había que dar ni un minuto de respiro al nuevo Gobierno, porque es un Gobierno capitalista que representa unos intereses de clase ajenos. ¿Sabes qué pasó entonces? Que hubo gente cercana que nos planteó que nos precipitábamos, que había que esperar y ver… A mí me resulta fascinante esa capacidad de auto-engaño que tienen algunas personas, y al mismo tiempo la capacidad del PSOE para engañar una y otra vez a amplios sectores. 

Sánchez tiene muy claro cómo actuar en la actual situación: una política de gestos hacia algunos sectores para que parezca que algo ha cambiado mientras mantiene y refuerza la base económica capitalista española. No hay más, y en ese juego han entrado los antiguos comunistas y los nuevos socialdemócratas de Unidos Podemos, que aspiran a convencer al PSOE de que aplique medidas keynesianas para corregir algunos de los efectos más visibles y perniciosos del capitalismo. En este juego llevamos ya muchos años y es necesario salir ya del callejón sin salida de la política burguesa. 

Has mencionado varias veces la política de gestos del PSOE, ¿puedes ampliarlo?

Claro. El PSOE tiene que ofrecer algo a sus votantes, o lo va a tener muy crudo en los próximos procesos electorales. Y al mismo tiempo tiene que ofrecer alguna pieza que permita a sus aliados parlamentarios vender que el apoyo al PSOE tiene resultados prácticos. Y así surge lo de la exhumación de Franco, la acogida del Aquarius o que la Inspección de Trabajo mande cartas a las empresas instando a que no se contrate fraudulentamente. 

De Franco ya hemos hablado, pero lo del Aquarius es ya antológico. Está claro que fue un golpe de efecto que perseguía dos objetivos: en el plano doméstico marcar una diferencia hacia los gobiernos del PP desde el punto de vista humanitario y, en el plano internacional, ofrecerse como aliado a algunas potencias europeas, necesarias para “legitimar” al nuevo Gobierno. Rápidamente hemos visto que la política migratoria del PSOE no se diferencia en nada de la del PP y aquello de eliminar las concertinas parece que ha caído en el olvido. 

Nosotros avisamos en su momento cuando dijimos que la política de inmigración del Gobierno español no cambiaría en nada sustancial y que el PSOE seguiría aplicando una política profundamente clasista en el tratamiento del fenómeno migratorio, y ahora se ve claramente.  

Y en cuanto a las cartas enviadas por la Inspección de Trabajo a las empresas para que “corrijan presuntos fraudes en la contratación laboral”, pues muy bien, se han enviado 72.000 cartas instando a que se cumpla la ley. Pero de modificar la ley que permite el fraude ni hablan, de cambiar el Estatuto de los Trabajadores ni mú, de derogar las reformas laborales, nada de nada… y no me extraña, varias las ha hecho el propio PSOE…

Por último, hablemos sobre los procesos electorales que se avecinan, ¿va a participar el PCPE?

Nosotros no renunciamos a ningún espacio para dar a conocer la propuesta comunista.. Por eso nos estamos preparando ya para las las autonómicas andaluzas, que parece que serán pronto, y las municipales, autonómicas y europeas que serán el 26 de mayo. Y también estamos atentos por si hubiera generales adelantadas, que no es descartable. 

Las elecciones son una faceta de nuestro trabajo político, en las que la participación tiene sentido si ayuda al objetivo de desarrollar y fortalecer nuestra presencia en los centros de trabajo y en los barrios. Por lo tanto el trabajo electoral se subordina completamente al resto de tareas que fijó nuestro XI Congreso, y pensamos que la presencia de comunistas en las instituciones burguesas debe utilizarse para desarrollar el movimiento obrero y popular, para fortalecer las posiciones de clase, no para mercadear con ellas.

Es evidente que las fuerzas burguesas ya están en campaña, saben que se juegan mucho: el PSOE busca legitimarse, el PP recuperarse, Ciudadanos justificarse y PODEMOS mantenerse. Para cada uno de ellos estos procesos electorales que se avecinan son clave para su futuro político y por eso creemos que el debate político va a ser mínimo. En cambio va a haber muchos “gestos”, acciones simbólicas y demagogia en los próximos meses, para tratar de movilizar a distintos sectores de votantes. Por otra parte, organizaciones de extrema derecha como VOX van a tratar de pescar en el río revuelto que es hoy la política española, y debo decir que lo tienen fácil, dada la situación. Y por otro lado, es más que probable que sigamos comprobando la absoluta desorientación de fuerzas que se reclaman comunistas, bien porque se sometan nuevamente a la socialdemocracia del PSOE y/o de PODEMOS, bien porque se subordinen a fuerzas nacionalistas, o bien porque se pretendan colocar como “ala izquierda” del sistema, sin plantear ninguna alternativa seria. 

En este escenario falta una propuesta comunista, que representamos nosotros y nuestras candidaturas, que estarán abiertas a aquellos compañeros y camaradas, incluso de otras organizaciones, que compartan con nosotros la necesidad de un cambio radical en la política y la economía de este país.

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