No tenemos tiempo suficiente para leer, para nuestros amigos o para la familia. Pasan semanas o meses y no logras sacar un hueco para tus amistades.

Un anuncio de Ruavieja (marca de licores) plantea que si no ves más a la gente que te importa es porque vives enganchado a las nuevas tecnologías. El anuncio cuenta ya con más de 8 millones de visualizaciones en Youtube, es difícil que haya un conocido o compañero de trabajo que no lo haya visto o no lo vaya a ver. El psicólogo que aparece en el vídeo plantea que nuestro cerebro está programado para no pensar en el tiempo que nos queda por vivir. Que vivimos en una contradicción constante. Hacen un cálculo estadístico, esperanza de vida, edad, etc,  y plantean el tiempo completo que les queda por pasar juntos a los protagonistas del vídeo. Con la emotividad como hilo conductor, el anuncio llega al culmen cuando ves que sólo te quedan 50 días para ver a tu madre antes de que muera uno de los dos.

¿Por qué no vemos más a nuestros seres queridos? Hazte la pregunta, sé sincero. Reflexiona y analiza todos los motivos. La causa es la misma por la que no vas al cine, a pasear, a bailar, a un museo o a viajar. Esto es así desde que el mundo es mundo. Básicamente la clase trabajadora vive para trabajar y para que otros se enriquezcan. Es tan fácil de demostrar como que hace cien años pasaba lo mismo y no había internet, por tanto el problema no es el móvil, sino el modo de vida que nos imponen.

Los horarios infernales. Los cambios de turno. El cumplir con los objetivos. La planificación. Los favores al jefe. Los cursos de formación. Las horas extras para llegar a fin de mes. La crianza, llevar a los hijos, recogerlos…. El ceder para que la empresa no te despida…

Desde que nacemos hasta que morimos, vivimos con un reloj que no nos deja vivir. A las 19.00 de la tarde ya no podemos más. Somos millones de Charlie Chaplin en Tiempos Modernos. ¡Por eso no vemos a nuestro amigos! ¿Que cada vez vemos más el móvil y las redes sociales? Sí, pero Juego de Tronos no tiene nada que ver con que a la hora de cenar ya no pueda más.

Ruavieja nos toma por tontos. La reivindicación del ocio existe desde que existe la clase obrera. En el siglo XIX ya se reivindicaban las 8 horas de trabajo, 8 horas para el descanso y 8 horas para el ocio. Este sistema sabe jugar sus cartas. Nos arranca derechos y nos hace creer que las ideas que nos perjudican son las que nos benefician. Es así de jodido, resulta que cuando nos roban horas de nuestro tiempo libre, también somos culpables. 

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