Las elecciones del pasado 2 de diciembre nos sitúan en la necesidad de reflexionar. La derrota sufrida por el PSOE y por Adelante Andalucía abren la posibilidad de que el Partido Popular, Ciudadanos y Vox nombren un nuevo gobierno, abriendo un ciclo de gestión neoliberal del capitalismo en Andalucía. En este contexto, todo el mundo habla de la entrada de la extrema derecha en el parlamento andaluz y de las consecuencias reaccionarias que traerá para el conjunto del pueblo trabajador. Pero, para poder ver el bosque, es necesario alejarse un poco de los árboles y ver en este caso cuál ha sido el abono del que ha surgido la extrema derecha.

Durante décadas, la gestión capitalista del PSOE en Andalucía no ha traído más que explotación, miseria y paro. La “izquierda” no ha traído más que una depauperación progresiva del conjunto del pueblo, por lo que aparecen “nuevas” fuerzas que, con altas dosis de demagogia, pretenden hacer creer a los trabajadores que el problema del país son los inmigrantes o la supuesta blandura del gobierno en los conflictos territoriales. El abono de la extrema derecha es, por tanto, la descomposición que el gobierno del PSOE ha dejado sobre nuestra tierra, sirviendo a los intereses empresariales cuando decía defender los intereses de los trabajadores.

Volver a poner sobre el debate político los intereses de la mayoría social es el verdadero reto de los comunistas. Demostrar en cada conflicto que la lucha de clases sigue vigente y que se trata de destaparla a la ofensiva de las demandas obreras y populares. Y denunciar a las fuerzas que dicen hablar en interés de los trabajadores (PSOE y Adelante Andalucía) ocultando el conflicto entre los empresarios y los trabajadores como lo que son, el abono sobre el que las fuerzas de la extrema derecha se alimentan para dividir a los trabajadores y quebrar su unidad. Reconocer hoy día la lucha de clases significa asfixiar a la reacción y aislar la influencia de las fuerzas que, desde la supuesta izquierda, defienden intereses ajenos a la mayoría trabajadora.

Ante esta situación, desde el PSOE y Adelante Andalucía se han comenzado a realizar llamamientos por parte del PSOE de “frentes democráticos” que abarcarían incluso a PP y Ciudadanos. También desde Podemos y Adelante Andalucía hablan de crear “frentes antifascistas” para parar a la extrema derecha. Los trabajadores no deben dejarse llevar por esos llamamientos que no hacen otra cosa que dar más aire a la extrema derecha ya que no pretenden atacar la base sobre la que se levanta ésta, al no situar en el eje del debate la lucha entre capitalistas y trabajadores, lo que lleva a acabar supeditando los segundos a los primeros para mantener la dominación capitalista.

Los comunistas decimos claro a la clase obrera que lo principal hoy es decir claro que son “ellos” (los capitalistas) o “nosotros” (los trabajadores). Que cualquier política que oculte esto no nos sume sino en la perpetuación de nuestra esclavitud y alimenta las políticas más reaccionarias y, que hoy, se trata de luchar por la unidad de la clase obrera (sin distinción de país de procedencia, género, orientación sexual o creencia religiosa). Que trata de llevar la lucha a cada centro de trabajo, organizando las posiciones sindicales que nos permitan recuperar los derechos que nos están siendo arrebatados. Y, sobre todo, que se trata de recuperar al Partido Comunista como la única fuerza política capaz de desenmascarar las mentiras que aparecen cada día en los medios de comunicación para organizar la ofensiva de clase obrera en nuestra tierra en unidad con el resto de trabajadores del país.

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