En enero pasado asistimos a la convocatoria de movilizaciones por parte de diversas organizaciones sociales denunciando los ataques y amenazas de retroceso en los derechos y las garantías que protegen a las mujeres de la violencia machista, ataques promovidos desde las organizaciones de derecha y extrema derecha.

Desde el Partido Comunista denunciamos como extremadamente peligrosos y regresivos los planteamientos y propuestas emanados de la reacción política más furibunda, la más agresiva y genuina representante política de los intereses de la clase dominante. Dichas políticas, que amenazan con liquidar de raíz cualquier avance democrático conquistado por las mujeres trabajadoras y el conjunto de la clase obrera en su lucha, debemos denunciarlas y combatirlas con todas nuestras fuerzas.

Al propio tiempo, las trabajadoras no podemos actuar de comparsas, con vistas a mejorar la posición en la batalla electoral del resto de representantes y gestores del capitalismo, sistema responsable de nuestra situación de opresión y vulnerabilidad, discriminación y acoso en los ámbitos laboral, social y doméstico. Responsable también del avance de la extrema derecha.

La violencia machista, tal como afirmábamos el pasado 25 de noviembre, está íntimamente ligada al sistema capitalista que nos explota como trabajadoras y nos maltrata como mujeres.

Ninguno de los partidos burgueses que han gestionado y gestionan desde el gobierno los intereses de las grandes empresas, ha ofrecido, ni mucho menos ejecutado, ningún programa real que haga efectiva nuestra emancipación de la explotación, la discriminación y el maltrato. El gobierno PSOE y sus adláteres de la nueva socialdemocracia han tenido ya 8 meses para demostrar a quién sirven y que no van a dotar de más presupuesto ninguna ley ni pacto contra la violencia machista; que su programa y sus políticas no revierten sino que profundizan en la privatización de los servicios sociales, perpetuando la situación de la mujer trabajadora atada a la realización no remunerada de las tareas de cuidados que la apartan de la incorporación plena a la producción, la igualdad salarial efectiva y la independencia económica.

No se trata de defender la situación actual frente a posibles retrocesos que no son más que hijos y productos de la misma. No se trata de apostar por lo malo frente a lo peor. No vamos a exonerar de responsabilidades a ningún partido representante y administrador del capitalismo que es donde se encuentra la génesis de la violencia contra las mujeres trabajadoras y de nuestra opresión. Hay que levantar el frente único de las mujeres trabajadoras y el conjunto de la clase obrera contra la reacción y el sistema que la necesita y que la engendra.

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