Entrevistamos a Vanesa Sánchez, trabajadora de la limpieza en la Delegación de Turismo de la Junta de Andalucía en Granada, despedida por represión sindical. Vanesa llevaba trabajando 11 años como fija en la Delegación de Turismo de la Junta de Andalucía en Granada cuando, en noviembre, se queda sin trabajo tras la concesión del servicio de limpieza a una nueva adjudicataria pero a ella no se la subroga.

Vanesa, cuéntanos en qué condiciones se desarrollaba tu trabajo. ¿Cómo se vive teniendo que trabajar para varias subcontratas a la vez?

Se vive mucha con inquietud. Es bastante estresante el tener que utilizar varios trajes y EPIs diferentes en la misma jornada, poner de acuerdo a las diferentes empresas para las vacaciones, asistencia médica, etc. Es bastante complicado. Cuadrar la jornada laboral resulta en ocasiones bastante difícil y tener a distintos jefes crea confusión. Las empresas también tienen distintas directrices y normalmente son las trabajadoras las que se tienen que acoplar a las empresas.

Los clientes de las empresas de limpieza normalmente contratan a la más económica para reducir costes, esto provoca un vaivén de empresas de limpieza y un reparto de horas entre las trabajadoras de la limpieza, precarizando así el trabajo de las mismas.

¿Por qué decidiste hacerte delegada sindical del SAT?

Estaba harta de que se pisotearan mis derechos.

Cada empresa nueva que contrataban los clientes para los que trabajo, intentaban quitarme antigüedad, dinero de mis nóminas y derechos que por convenio y por ley tengo.

Decidí no callarme más y luchar por la dignidad en el sector de la limpieza.

¿Cuál ha sido el motivo de tu despido?

Antes de mi despido interpuse varias demandas en la Inspección de Trabajo. En mi centro de trabajo empecé a exigir las condiciones de trabajo que, por ley, tanto mis compañeros como yo tenemos derecho.

Empecé a ser un poco molesta tanto para el cliente como para la empresa que prestaba el servicio de limpieza. Así es que se aprovechó el traslado de la empresa contratista, en este caso la Delegación territorial de Turismo en Granada, para ponerme en la calle.

¿Quiénes son los responsables?

Hay dos empresas privadas responsables, “Rydalca Selección” y “Verdiblanca”, y una pública que es la Junta de Andalucía. Siendo trabajadora de Rydalca esta no se hace cargo de mí y procede a darme de baja en la seguridad social a 31/10/2020. Verdiblanca es la empresa que presta el servicio de limpieza actualmente en la Delegación de Turismo, no me subroga.

La Junta de Andalucía, como cliente y como entidad pública que tiene el deber de proteger los derechos de sus trabajadores, mira hacia otro lado mientras se vulneran todos mis derechos.

Gustavo Adolfo Rodríguez es el máximo responsable de la Delegación Territorial de Turismo en Granada y es quien debía de haber garantizado y conservado el trabajo de todos los trabajadores, incluida yo, de la Delegación de Turismo.

¿Qué acciones han ejercido contra ti como formas de represión sindical? ¿Cómo habéis actuado desde el SAT durante todo este tiempo?

Claro ejemplo de represión sindical es que estoy despedida. Llevo seis meses en situación de desempleo y estamos a la espera de juicio el próximo día 8 de junio.

Hemos realizado concentraciones frente a la Delegación Territorial de Turismo desde mi despido hasta el confinamiento durante todas las semanas, también se realizó una manifestación por las calles de Granada. Durante el confinamiento se han mantenido las manifestaciones a través de las redes sociales todos los viernes.

¿Qué papel ha tenido la solidaridad obrera, como el apoyo de otros trabajadores y organizaciones?

Me he sentido arropada y apoyada por trabajadores, diferentes colectivos y partidos políticos. Esto me ha dado fuerza para poder seguir en lucha e intentar entre todos dignificar el trabajo en la limpieza.

Como trabajadora en un sector claramente feminizado, ¿crees que la precarización y la explotación laboral es doblemente voraz con las mujeres?

Claramente. El sector de la limpieza es un sector bastante feminizado, se aprovechan situaciones personales por las que pasa la mujer, como por ejemplo el embarazo o la crianza de hijos, para explotar y socavar los derechos de las trabajadoras, que a veces por miedo a perder el trabajo proceden a trabajar en situaciones irregulares y de extrema precariedad.

Después de tu experiencia, ¿qué le dirías a las mujeres que, como tú, son víctimas de los abusos de la patronal? ¿Por qué crees necesaria la organización de los y las trabajadoras?

Les diría que juntos podemos. Tenemos la necesidad de unirnos, empoderarnos y hacernos fuertes. Debemos conseguir convenios justos y condiciones dignas de trabajo no sólo para nosotras/os sino para nuestras hijas/os también. Porque la unión hace la fuerza.

Gracias por la entrevista compañera.

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