Daniel Martínez, presidente del Comité de Empresa de ALSA.

DANIEL Martínez Turrero, es natural de Candás (en el concejo asturiano de Carreño), tiene 42 años, es el presidente del comité de empresa de ALSA y militante del PCTE. Responde a las preguntas de NUEVO RUMBO, debido a la situación de conflictividad que se vive en la empresa en la que trabaja.

Ante de nada: ¿qué es ALSA? ¿Puedes explicarnos cuál es su actividad y el tamaño de la empresa?

Alsa es un operador de transporte de viajeros, principalmente por carretera, que forma parte de la Multinacional británica National Express a la que aporta más o menos un 30% de sus ingresos y cuyos máximos accionistas son la familia de origen asturiano Cosmen. ALSA, en cifras oficiales del 2019, para que los lectores se hagan una idea, es: 941 millones de euros de facturación, 393 millones de viajeros, 15500 empleados y 4500 autobuses.

¿A qué se debe el conflicto que se desarrolla en ella, cuál es su extensión, y a quiénes afecta?

El conflicto parte de la utilización que la dirección de la empresa, a nivel nacional y en Asturias, está haciendo de la pandemia de la Covid-19 para implementar sus medidas de máximos en recortes de derechos laborales y aumentar sus beneficios a costa de trabajadores y usuarios del servicio. Esto se traduce en el intento de cierre de las taquillas y servicio de facturación en toda Asturies y el resto del estado, y en la reducción sistemática de frecuencias en los servicios que la empresa considera poco rentables. ALSA y su empecinamiento económico mantienen a la plantilla en un ERTE innecesario, a costa de los derechos de los empleados y de negar el derechos de la clase trabajadora a un servicio público de transporte con todas las garantías, tanto de eficacia como de seguridad.

El conflicto en el que se encuentran inmersos repercute directamente en los servicios prestados a la ciudadanía. ¿Se sienten respaldados por las asociaciones de vecinos y otras agrupaciones populares?

Estos recortes en servicios están afectando gravemente a los usuarios, especialmente a la gente que utiliza el transporte público para acudir a sus puestos de trabajo y a las personas mayores que ven gravemente reducida su movilidad. Desde el comienzo del conflicto hemos mantenido múltiples reuniones con asociaciones de vecinos, movimientos sociales, culturales, etc. y hemos tenido su apoyo incondicional, incluso hemos realizado una manifestación en Avilés conjuntamente.

Desde el PCTE una de las consignas es “Por un transporte al servicio del Pueblo”. ¿Qué tipo de transporte demanda el pueblo trabajador?

Sin entrar en el fondo del asunto, lo que no podemos permitir es que una multinacional con el apoyo de las administraciones a través del CTA (Consorcio de Transporte de Asturias) esté recortando frecuencias priorizando únicamente las más rentables económicamente para ellos, dejando sin servicio público a una parte importante del pueblo. Desde la empresa se recuperan solamente líneas en el centro de Asturias y se deja a las de la comunidad y a las pequeñas poblaciones sin servicio. Hay que recordar que el transporte es un servicio público y un derecho que se privatiza a través de las concesiones que la administración saca a concurso periódicamente y que luego parece no tener ningún interés en controlar, plegándose a los intereses de las empresas y olvidándose de defender a los usuarios del servicio a los que dicen representar.

¿Cuáles son las peticiones de la plantilla?

Son claras, la recuperación de todas las frecuencias y horarios anteriores a la pandemia y el restablecimiento de todos los servicios tanto en taquillas como en facturación y talleres. También estamos denunciando la utilización fraudulenta del ERTE, por parte de la empresa, para chantajear tanto a los trabajadores como a las administraciones públicas.

Como en todos los conflictos laborales hay discrepancias en las decisiones o en la forma de afrontar la lucha. Aún así, ¿hay unidad dentro del comité de empresa y en la propia plantilla?

Como bien dices en todos los conflictos suelen surgir diferencias a la hora movilizarse, pero por el momento y salvó pequeñas y previsibles excepciones, la unidad tanto dentro del comité de empresa como a nivel de la plantilla es muy alto, lo que nos da fuerza de cara a enfrentar una lucha que se presenta larga y dura, ya que la actitud y las intenciones de la empresa están muy claras, pero que no duden que nos tendrán enfrente y no pasaremos por las impresentables medidas que pretenden imponer a nuestra costa y de los usuarios.

Agradeciendo su tiempo, una últimas palabras en tribuna abierta.

Más allá del conflicto en el que estamos inmersos en ALSA, me gustaría hacer un llamamiento de lucha a la clase obrera de cara al otoño caliente que nos espera y a los ataques y recortes sociales brutales que volveremos a sufrir, bajo la excusa de la pandemia. La patronal se siente fuerte y justificada y no va a desaprovechar la oportunidad para meternos una vuelta de tuerca más, a menos que tomemos conciencia de ello y defendamos lo que tantos años, esfuerzo y sufrimiento ha costado conseguir.

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