El Partido Comunista de Turquía (TKP) ha impulsado movilizaciones para el próximo domingo 5 de julio en Ankara y otras cinco ciudades del país en protesta contra la cumbre de la OTAN, que se celebrará en la capital turca los días 7 y 8 de julio. Se prevé que asistan varios millares de manifestantes.
El TKP organiza del 4 al 12 de julio la que han denominado «cumbre anti OTAN», con diversos eventos y movilizaciones, y que incluye la celebración de un encuentro internacional el sábado 4 de julio. Este acto contará con la participación de partidos comunistas y obreros de países cuyos Estados forman parte de la OTAN, así como con representantes del Consejo Mundial de la Paz y de la Federación Mundial de la Juventud Democrática.
En oposición a los peligrosos planes que discutirán los socios de la organización atlantista, este encuentro abordará las políticas antipopulares que lleva a cabo la OTAN en los distintos países y cuestiones actuales de la lucha antiimperialista, y buscará reforzar la lucha conjunta contra la alianza, poniendo en común diversas experiencias.
El TKP lleva varios meses inmerso en una campaña agitativa contra la alianza imperialista. Con ella, pretende dar a conocer las consecuencias de su existencia y, así, contrarrestar la imagen que la organización pretende difundir de sí misma, como adalid de una supuesta seguridad para los países aliados. «Desde su fundación, ha hecho vomitar sangre a los pueblos del mundo», sentencia la formación comunista.
La cumbre de la OTAN fue anunciada el 19 de agosto de 2025. El pasado mes de abril, Mark Rutte, su secretario general, avanzó que se abordará, entre otras cuestiones, «cómo deberá adaptarse aún más la postura nuclear de la OTAN al deterioro del entorno de seguridad». El TKP manifiesta su preocupación por la peligrosidad que estos encuentros representan para los pueblos del mundo, alertando ante «una reestructuración que arrastrará a Turquía a los planes de guerra y destrucción».
El Estado turco lleva años postulándose como uno de los principales activos de la OTAN. Así lo refrendó Rutte tras convocar la cumbre: «Turquía ha sido un firme aliado de la OTAN durante más de 70 años, realizando contribuciones inestimables a nuestra seguridad compartida». Erdogan, por su parte, se vanagloriaba: «Garantizaremos que la cumbre de Ankara se convierta en un hito en la historia de la OTAN».
Ante las movilizaciones previstas, y en su habitual línea autoritaria, el Gobierno de Erdogan ha querido prohibir cualquier tipo de movilización o reunión en la vía pública desde el pasado 28 de junio «hasta que concluyan oficialmente las sesiones de la cumbre atlántica». En diversas redadas se ha detenido a cientos de personas. El TKP denuncia la implantación de facto de un Estado de emergencia en el país y ha advertido que las fuerzas antiimperialistas no retrocederán ante las amenazas del Gobierno.
De hecho, el pasado 28 de junio el TKP ya celebró un acto con cientos de asistentes que también contó con la participación de Giorgos Marinos, miembro del Buró Político del Partido Comunista de Grecia (KKE), quien destacó la lucha conjunta de ambos partidos contra la OTAN. Por su parte, el secretario general del TKP, Kemal Okuyan, concluyó su discurso afirmando: «Puesto que han convertido la prohibición de toda manifestación en un arma, haremos de cada esquina del país un campo de batalla. Da igual las medidas que tomen: ninguna logrará doblegar a nuestro pueblo».