Ayer, 14 de octubre, dio comienzo la huelga indefinida en la educación no universitaria en Madrid, apoyada y secundada en ese primer día también por la comunidad educativa de la Universidad Complutense y la Rey Juan Carlos. Frente al amplio seguimiento de los paros –un 70 %– y las movilizaciones masivas, la respuesta de las autoridades consistió en una brutal represión policial que se saldó con varias personas detenidas y heridas.
A primera hora de la mañana, tras un nutrido encierro en la noche del martes, estudiantes y trabajadores estaban llevando a cabo piquetes informativos en la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) cuando la policía nacional arremetió contra los manifestantes. Los ataques se saldaron con cinco detenidos y varios manifestantes heridos, que tuvieron que acudir a urgencias.
El Frente de Estudiantes (FdE), una de las organizaciones participantes que vio cómo detenían a uno de sus militantes y herían a otro, denunció la represión en un vídeo publicado en sus redes sociales. El sindicato llamaba «a la organización colectiva y la solidaridad de clase» y convocaba a una concentración de protesta que ha tenido lugar en la mañana de hoy, jueves, con la participación de diversas organizaciones estudiantiles. En declaraciones a la Sexta, un militante del FdE criticó que, cuando el piquete intentó avanzar, la policía «empezó a repartir con las porras a todo el mundo y luego a disparar con pelotas de goma a bocajarro».
Por su parte, los Colectivos de Jóvenes Comunistas (CJC), en una nota de prensa publicada ayer, exigían «la libertad sin cargos de los cinco detenidos», hecho que terminó produciéndose pasadas las diez de la noche. Jorge Pérez-Huet, militante de la organización y uno de los manifestantes que resultaron heridos, responsabilizaba de la represión contra las movilizaciones «tanto al Gobierno autonómico como al Gobierno central». Pérez-Huet reivindicaba la continuidad de la lucha y advertía de que «ninguna paliza policial» iba a amedrentar a estudiantes y trabajadores ni iba a impedir el avance de la huelga indefinida.
Entrevistado por la Sexta, Pérez-Huet, miembro también del Frente de Estudiantes, condenó la brutalidad policial y reivindicó el derecho a informar a trabajadores y estudiantes dentro de las aulas para contrarrestar las «muchas mentiras vertidas sobre cuál era el derecho a huelga de los profesores». La intención del piquete informativo que sufrió la represión era aclarar que no se trataba solo de un paro académico estudiantil, como algunos quisieron hacer creer, sino también «una huelga de todas las trabajadoras de la UCM y la URJC».
Tras el episodio represivo de ayer, se produjo una concentración frente al Rectorado de la UCM para exigir explicaciones al rector, Joaquín Goyache, y la depuración de responsabilidades políticas ante lo ocurrido. El comunicado emitido por la Universidad fue considerado «equidistante» por muchos y muchas, al poner en valor la actuación de las fuerzas policiales. Por su parte, el Delegado del Gobierno en Madrid, Francisco Martín, anunció una investigación para esclarecer lo ocurrido, pero también ha recibido críticas. La Plataforma UCM x la Pública, por ejemplo, ha denunciado «las condiciones para ejercer nuestro derecho de huelga y paro académico» teniendo en cuenta que se sucedían las identificaciones y los registros por parte de la policía, dependiente del Gobierno central. Los CJC, igualmente, responsabilizaron al «Gobierno central, a través de su Delegación de Gobierno en la capital», de pretender «contener la organización de la clase trabajadora y sus hijos».
Más avanzada ya la mañana, a las 12, manifestantes de todos los rincones de Madrid llegaban a la Puerta del Sol para unirse en una concentración multitudinaria que desbordó la plaza y se dirigió hacia la Consejería de Educación. Por la tarde se celebró una manifestación masiva, con más de 70.000 personas abarrotando las calles y exigiendo, con cánticos, peticiones presentes en la tabla reivindicativa acordada por la veintena de organizaciones que convocan la huelga, entre sindicatos y otras entidades. Entre dichas reivindicaciones destacan la bajada de las ratios de alumnos por aula, la reducción de horas lectivas del profesorado, disponer de mayores recursos para atender a la diversidad o acabar con la infrafinanciación de los centros públicos.
La huelga indefinida en enseñanzas no universitarias ha continuado hoy, jueves, su segunda jornada con seguimientos de más del 60 % y una nueva concentración de más de 10.000 personas frente a la Consejería de Educación. Los manifestantes, que ocupaban buena parte de la calle Alcalá, han terminado dirigiéndose a Cibeles y ocasionando cortes de tráfico en el paseo de la Castellana.
La comunidad educativa del conjunto de las seis universidades públicas madrileñas, por su parte, está convocada nuevamente a sendas jornadas de huelga los días 4 y 5 de noviembre. Mientras el Gobierno autonómico encabezado por Isabel Díaz Ayuso se niega a negociar y critica y criminaliza las protestas de trabajadores y estudiantes, la huelga indefinida continúa. En el horizonte, además, asoma la coincidencia con la huelga general convocada para el próximo 11 de noviembre en todo el país.