Concentración en apoyo a la huelga de Vestas. Foto: Jesús F. Salvadores.

Tras el fin de la huelga indefinida que se inició el pasado mes de julio, el periódico Nuevo Rumbo invita a los compañeros de Vestas a que nos cuenten su experiencia del conflicto. Dos de los partícipes en la caja de resistencia de la plantilla se acercan al COP El Candil al salir del segundo turno. Rushu llega con su mono de trabajo, portando orgulloso las chapas que nutrieron la caja. Semga, somnoliento, nos comenta que mañana le toca levantarse de madrugada, que le han puesto en el turno de mañana.

A las 22:30, tomamos asiento y comenzamos la entrevista.

Nuevo Rumbo: Buenas noches. ¿Qué tal la vuelta al trabajo tras los 101 días de huelga?

Rushu: Bueno pues hay de todo, hay compañeros que estás encantado de encontrarte y otros que agachan la cabeza. Es raro estar con gente que no pisaba por los piquetes. Depende de los supervisores. Por ejemplo, el mío que sí estuvo en el campamento, pues bien, ya dijo esta semana que estaba preocupado porque estos meses estuvieron de baja muchos pero que se alegra al ver que ahora todos están bien…

Semga: El mío, por ejemplo, pues no dice nada. Intentamos mantenernos unidos dentro, nos buscamos los que estuvimos más activos en los piquetes, la caja, el campamento. El problema de las discusiones entre nosotros es el rollo ese de la paz social y algún provocador.

NR: Empecemos por el inicio de la lucha, ¿cómo fue, qué motivos teníais?

S:  Todo empieza cuando nos dicen que van a dejar solamente una de las tres máquinas. Una de ellas está ya obsoleta y la segunda la iban a hacer desaparecer de Europa y fabricarla en China. Lo poco que se fabricase en Europa quedaría en Dinamarca. No sabíamos si todos los trabajadores íbamos a tener trabajo con una máquina. Los compañeros de logística y el comité hablaron con trabajadores de otras fábricas que nos traen suministros y nos dijeron que no había más pedidos después de cierta fecha. Entonces empezamos a convocar asambleas con más frecuencia. El detonante fue cuando dijeron que una de las partes de la máquina que nos quedaba se iba también a China. Ahí supimos que esto se acababa y que había que parar y no sacar las máquinas pendientes. 

NR: Una vez sabéis las intenciones de la empresa y tenéis claro que hay que luchar, ¿qué objetivos os marcáis?

R: Hacer fuerza para que la fábrica se quedara aquí. Que dijeran claramente lo que iba a pasar, si se quedaba aquí o qué. El jefe de producción decía que no había ningún problema, que la línea que quedaba podía absorber a todos los trabajadores. Pero a nosotros no nos salían las cuentas y al final se pilla antes a un mentiroso que a un cojo.

NR: ¿Por qué huelga indefinida? 

S: Primero empezamos con parones para ver quién estaba dispuesto y qué respuesta iba a tener. Pero nos dimos cuenta que con solo parar un tiempo y volver para trabajar a destajo no íbamos a parar la producción y poner en aprieto a la empresa. Así que decidimos pararlo todo e ir a la huelga indefinida con piquetes a la puerta para impedir que se entrara a producir. El comité quería ir piano, piano, pero sabíamos que la única vía era ir a la huelga indefinida.

NR: Para llegar a todo el pueblo, llevasteis a cabo más acciones. ¿Cuáles destacaríais?

S: Manifestaciones por León, visitas a Valladolid y a la sede de Vestas en Madrid. Nuestros compañeros del comité viajaron a Bruselas para hablar con los eurodiputados.

R: ¡Lo de Piru!

S: Aaah, sí, y un compañero nuestro, que es muy deportista y está muy preparado, que ha hecho muchos retos ciclistas, fue con su bicicleta hasta la sede global de Vestas en Aarhus. El viaje se costeó con donativos de otros trabajadores y aportaciones de la caja de resistencia. La intención era entregarles una carta que “le llegase al corazón”. Dudo que se consiguiese, pero a nosotros en el campamento nos mantuvo muy animados y pendientes.

R: Y el campamento huelguista fue muy importante. 

S: Sí, eso se hizo porque cuando se anunció el ERE a finales de agosto ya no nos íbamos de las puertas ni los fines de semana, 24 horas.

NR: Nosotros recordamos participar con vosotros en pegadas, el corte de la nacional que pasa junto al polígono, la marcha a Hospital de Órbigo.…

R: Sí, muchas cosas (Se ríe). Al final, todo vale y lo importante era llamar la atención y presionar para que la fábrica siguiese abierta.

NR: La manifestación de León se recuerda como una de las más numerosas en los últimos 30 años. ¿Cómo la valoráis?

R: Muy positivamente. Debemos agradecer a todo el pueblo de León el apoyo que nos han prestado. Se nota el desangre que está viviendo la provincia con el tema de la industria. Yo llevo 10 años en León, pero soy de un pueblo de Guadalajara y veo aquí reflejado lo que pasó en mi pueblo cuando cerraron una fábrica que daba trabajo a 500 personas en una comarca de 1000 habitantes. Cuando cerró, aquello quedó como un cementerio con paredes y tejados. Por eso me he implicado un poco más, porque veo que el proceso se repite. La gente tiene la manía de comer, es la mala costumbre que tenemos. Y cuando nos quitan de donde se saca el alimento nos tendremos que ir a otro sitio.

NR: Sí, la verdad es que el proceso de desindustrialización que estamos sufriendo es una muestra del futuro que nos espera en el sistema capitalista. Por ello, es muy importante mantener la unidad y la combatividad de todos los trabajadores contra estos procesos. ¿Habéis recibido alguna muestra de solidaridad de otros trabajadores? Por ejemplo, vosotros mostrasteis vuestro rechazo a la represión sufrida y enviasteis vuestro apoyo y solidaridad a los trabajadores de Amazon en huelga tras las cargas policiales.

S: Por ejemplo, los compañeros de Daimiel, que también son de Vestas, vinieron al campamento, nos apoyaron en la caja de resistencia, nos dieron una charla. Luego los compañeros de Coca-Cola de Fuenlabrada, lo mismo; también vinieron, nos contaron su experiencia… Bueno, y nos apoyaron junto con los compañeros de Línea Madrid y de Amazon cuando fuimos a Madrid. Nos dieron ideas y ánimo. Contactaron con nosotros los estibadores de Barcelona. Cuando estábamos con uno de los puestos de la caja de resistencia, un chico se nos acercó, y nos explicó que era de los estibadores de Barcelona y que quería mantener contacto con nosotros. También los bomberos de la BRIF vinieron al campamento nos trasladaron sus ideas, sus ánimos… Al final diferentes sectores pero que sufrimos el mismo dolor, que te quiten el trabajo. Todos somos lo mismo: trabajadores.

R: Aparte, organizaciones políticas. El PCPE y los CJC, que estuvieron con nosotros desde el principio, incluso en los piquetes a las 5 de la mañana. Nos han enseñado en qué consiste una huelga y nos han preparado para atacar. Es verdad que es la primera vez que nos vemos en una así y nos faltaba experiencia. Nos han abierto los ojos. Podemos también nos ha apoyado, aunque ha llegado un poco tarde.

NR: Fuisteis al congreso, ¿no? ¿Qué tal?

R: Sí, estuvimos con Podemos. Nos llevaron para que les explicáramos qué problemas teníamos, para grabarnos en un vídeo porque el día que fuimos no había sesión. También estuvieron las televisiones entrevistando al compañero Piru, pero al final no nos han sacado.

Ah, y se nos estaba olvidando. Estuvimos en las fiestas de los pueblos, con la caja de resistencia.

NR: Creemos que la caja de resistencia ha sido muy importante, porque os ha mantenido activos durante agosto, el mes más duro anímicamente, y os ha permitido contar con dinero durante la huelga. ¿Qué nos podéis contar de ella?

S: Colocamos un puesto en las fiestas de los pueblos en el que vendíamos chapas y repartíamos un panfleto contando nuestra situación y pidiendo solidaridad y apoyo. Además, subimos a escenarios durante los conciertos como Esguince de Frenillo (formado por compañeros de Vestas) o Reincidentes. También fuimos a partidos de equipos deportivos de León. Fútbol, balonmano, Cleba (balonmano femenino). Con los pendones, el concierto de Isamil9 a la puerta de la fábrica. Parece que no, pero hemos hecho la ostia (risas).

NR: ¿Cómo se decidían todas estas actividades? Asistimos a varias asambleas en las puertas de la fábrica y parecía que el comité no tenía muchas iniciativas ni se trataban muchas ideas.

S: Sí, la verdad es que en eso fallamos un poco. 

R: El comité exponía algo y luego lo debatíamos. Aunque venían propuestas del comité… Como cuando nos comentaron la “oferta” de la empresa de volver a entrar unos días en señal de buena para obtener indemnizaciones bastante elevadas. Gracias a los compañeros de Daimiel, que nos comentaron que les habían hecho una jugada parecida con lo de la paz social que ellos aceptaron y la empresa se lo pasó por el arco del triunfo; toda la asamblea lo rechazó. A veces, interviniendo en la asamblea, parecía que la gente no entendía cómo funcionan las empresas, que solo buscan sus beneficios. 

NR: ¿Qué valoración tenéis del comité?

R: En muchas ocasiones, el comité nos ha frenado bastante. Siempre estaban con el miedo de que nos levantaran la huelga. Las ideas más llamativas han salido por nosotros, como el bloqueo de las puertas con ruedas.

S: Como a nosotros, a ellos también les faltaba experiencia. Aunque es verdad, que tanto Crespo como Belén y Juan se han dejado la piel durante las negociaciones. Pero la mayor parte de las acciones, como acudir a los eventos deportivos, estar por León con una pancarta gigante…, lo hemos hecho un grupo de trabajadores más activos. Simplemente lo decíamos, y si nos parecía bien, se organizaba y se hacía.

R: Otro problema que teníamos era la división del comité. Había tres secciones y dos actuaban totalmente a favor de la empresa. Cualquier cosa que salía de la asamblea, la empresa y la prensa se enteraban y no sabemos cómo. Otras veces, había propuestas que parecían salidas del director de la fábrica.

NR: Finalmente, se ha llegado a un acuerdo tras más de 100 días parados. ¿Creéis que la huelga fue la decisión correcta?

R: Supuestamente, teníamos producción hasta diciembre…pues si no llegamos a hacer la huelga, no volvemos a trabajar después de vacaciones (agosto). Con el tiempo, Roca, el director de la fábrica, reconoció que la decisión del ERE no era por la huelga si no que ya era una decisión tomada desde hace tiempo; es más, a nuestro compañero Piru, el presidente de Vestas le dice que esto estaba decidido desde 2017.

S: Además, no se puede concebir que una multinacional con sus cálculos, acreedores…, decida deslocalizar todo un centro a China, por dos meses de huelga. Eso lleva un proceso largo: hablar con los políticos de turno, proveedores, etc. No es una decisión de un mes para otro. 

R: Decir que la huelga es la causa del cierre final del centro es una disculpa de cobardes. Tratan de echar la culpa a los obreros, a la lucha de los trabajadores, para evitar que sigan combatiendo y así excusarse aquellos que no han luchado.

NR: ¿Valoráis de forma positiva la huelga?

S: Si separas lo que supone perder el sueldo y el empleo, y te quedas con la experiencia, sí ha sido enriquecedora. Es una situación dura, pero personalmente, todos los que hemos estado en el campamento y en la huelga vemos ahora el mundo de otra manera, más crítica.

R: Nos ha hecho madurar, hemos creado una familia. A parte de la incertidumbre y quedarte en el paro en León, debemos sentirnos muy orgullosos del frente que le hemos hecho a un Goliat como Vestas. Hubiera sido mejor si todos los compañeros se hubieran volcado, que al final hemos sido 50 de más de 300 los que hemos dado guerra continuamente.  Con más implicación hubiéramos puesto a España del revés.

NR: La verdad es que la situación del empleo en industria y en León es penosa. ¿Cómo la veis vosotros y cómo creéis que puede mejorar?

S: En León la cosa está mal, la Hullera también en extinción… En Asturias y Galicia, Alcoa también cierra, 700 paisanos a la calle. Sólo queda trabajo en las ciudades grandes u hostelería. 

R: Yo pienso seguir en la lucha, unirnos a otros conflictos. Por ejemplo, estuvimos hablando de hacer una manifestación en Madrid todos, ir a la Robla a saludar a los que están encerrados en el Ayuntamiento, hacer una macro manifestación en León para que la reforma laboral cambie y podamos defender nuestros derechos y puestos de trabajo, y haya futuro en León. Que lo que ha pasado en Vestas no se repita. Una empresa sin pérdidas, con un centro de trabajo puntero en producción y en sus estándares, que se ha llevado millones en subvenciones, pueda cerrar porque sí, con indemnizaciones de miseria. 

NR: Es verdad que el Estatuto de los Trabajadores permite cosas vergonzosas contra aquellos a los que se supone que defiende. Un ejemplo, cuyas consecuencias se vieron en Vestas las primeras semanas, son las ETT. ¿Tenéis alguna reflexión sobre Manpower-ETT?

R: Van a darles 1.000€ de indemnización a los 80 de la ETT que tuvieron que hacer indefinidos de Vestas vía acta de infracción de la Inspección de Trabajo, incluso con los mismos años de trabajo que nosotros.

S: Las ETT deberían prohibirse. Es una tomadura de pelo, así de simple. En Vestas generaron división, porque tenían una situación más complicada y varios compañeros intentaban entrar a trabajar. Aunque quien lanzó nuestra primera consigna de guerra (el “no quieren colaborar, ¡huelga, huelga, huelga!”) era trabajador de Manpower; como siempre, hay de todo en cada plantilla.

NR: La verdad es que el conflicto laboral que habéis tenido tiene muchísimas aristas interesantes… ¿Qué es lo que os lleváis de la lucha que habéis dado?

S: Ostia, ¡la gente! (risas)

R: Como decíamos antes, hemos formado una nueva familia. También el orgullo de haber luchado, que vas a cualquier sitio y te dicen “Eh, tu eres de León, tu eres de Vestas” y te referencian. Ves que tan mal no lo hemos hecho. Yo había perdido la esperanza en el ser humano, y con la venta de las chapas, los gestos, la solidaridad que he visto y recibido, me ha hecho volver a creer en el ser humano.

Tras media hora de entrevista, aparece por el local el compañero Tori con una sorpresa. Nos trae otra carpa, pues les habíamos dejado la del Partido para la caja de resistencia. Eso sí, esta vez el color es granate. Entre agradecimientos y saludos le preguntamos qué tal por la fábrica, medio sonríe y nos dice: “Hasta los cojones, alguno va a conseguir acabar con la paz social.”

Entre risas cerramos la entrevista, tomando una cerveza fría gracias a la nevera que donaron al C.O.P El Candil. Luego cada uno nos vamos a descansar pues mañana debemos trabajar y continuar con la lucha diaria.

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