Más industria automovilística en Valladolid, ¿al servicio de quién?

Siempre que el político de turno nos diga a los trabajadores y trabajadoras que algo es un éxito y bueno para todos debemos desconfiar. No existe tal cosa que beneficie en igual medida a los representantes políticos de la burguesía y a la clase obrera.

A mediados de octubre conocimos la firma de acuerdos conjuntos entre el Ministerio de Industria, la Junta de Castilla y León y el Ayuntamiento de Valladolid con la empresa Inobat Auto, que viene a reforzar el complejo industrial automovilístico de Valladolid y Castilla y León, que cuenta ya con diversas empresas como Renault, Iveco, Nissan, Gestamp, Grupo Antolín, Faurecia, Ficosa, Bridgestone o Michelin.

La derecha y la socialdemocracia, sin matices, celebraron el acuerdo que el PSOE y Valladolid Toma la Palabra utilizarán para vender a sus bases electorales que son los mejores gestores del capitalismo en la ciudad, pero ¿qué supone este acuerdo para los trabajadores y trabajadoras de Valladolid? ¿Debemos celebrarlo junto a ellos?

Rotundamente no. Mientras la socialdemocracia pone sobre la mesa los puestos de trabajo que la empresa supuestamente generará, los y las comunistas nos preguntamos:

¿En qué condiciones?

Quien siga el desarrollo de la industria automovilística en Castilla y León sabrá que las condiciones de trabajo del sector no han dejado de empeorar en las últimas décadas. Empresas como Renault llevan años ajustando el proceso de producción para adaptarse a los nuevos ciclos de producción (y crisis) capitalista, más inestables, acelerando la uberización, es decir, el trabajo a demanda en sus factorías, prueba de ello son el aumento de los contratos eventuales, cambios de turnos en las factorías reduciendo periodos de descanso, adelanto de vacaciones, restructuraciones internas de plantillas para quemar al personal y forzar renuncias de los trabajadores con más antigüedad (técnicos destinados a cadena, agresividad de los mandos, etc.), aumento de bolsas de horas, ERTES indiscriminados, miles de despidos en los últimos años solo en Palencia y Valladolid, y un largo etcétera que, en definitiva, suponen una escalada en recortes en derechos laborales y sociales de los trabajadores de la industria.

¿A cambio de qué?

Desde el Gobierno central y la Junta de Castilla y León se lleva décadas financiando la industria automovilística de la ciudad sin ninguna garantía laboral y social para los trabajadores, que han visto reducidos sus derechos. Es decir, dinero público de toda la clase trabajadora entregado a fondo perdido. Ejemplo de ello es la última ayuda recibida por Renault, más 40 millones (PERTE) para desarrollar modelos eléctricos.

Este nuevo acuerdo es más de lo mismo: dinero público, beneficios privados. Solo el Ayuntamiento de Valladolid ha pactado con Inobat Auto ayudas de 10 millones de euros para los próximos años que se traducirán en:

  • Exenciones en impuestos.
  • Bonificaciones tributarias.
  • Ayudas económicas directas.
  • Facilidades administrativas y urbanísticas.

Toda una batería de facilidades que suponen inyecciones de dinero público a empresas privadas a fondo perdido.

El falso dilema

Los trabajadores y trabajadoras no podemos alegrarnos de la “creación de puestos de trabajo” en abstracto, más cuando sabemos en nuestras propias carnes la calidad del trabajo que se está generando. Muchas de nosotras solo conocemos un mundo laboral precario e inestable con salarios que apenas cubren nuestras necesidades de vivienda y alimentación. Trabajos y condiciones laborales que muchos de nuestros compañeros de la industria automovilística comparten en la actualidad, mientras absolutamente toda la política local y autonómica celebra la llegada de otro capitalista.

La apuesta de los comunistas es la nacionalización bajo el control obrero. La nacionalización es viable, pero no es fácil. La apuesta por la nacionalización requiere una clase obrera fuerte, organizada, que se enfrente a los poderes económicos y pueda construir una nueva economía al servicio de los intereses de toda la clase obrera.

La lucha de los trabajadores de la industria y todos los sectores no puede hacerse de la mano del gobierno de turno, porque el gobierno de turno celebra las victorias del capital como suyas. Contra el gobierno socialdemócrata y la derecha, redoblando nuestras fuerzas, nuestra unidad y nuestra combatividad hasta obligarles a hacer lo que no quieren.

 

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