Tras la primavera electoral vivida, todo apunta que el verano va a ser de pactos, reuniones y acuerdos ocultos, y ¿dónde ha quedado la política?

Somos muchos y muchas los que entendemos que la política se hace todos los días en la calle, con las luchas parciales de los centros de trabajo, contra la violencia machista, por la subida de las pensiones, o a un nivel mayor en las huelgas generales ante las contrarreformas laborales. Ahí es donde bastantes candidatos, que nos hemos presentado por diferentes listas, empezamos a hacer política y aprendimos que lo más importante es respetar los principios y objetivos marcados.

Con la aparición de Podemos algunos vieron una oportunidad para que las reivindicaciones por las que luchábamos en la calle, se llevaran a las instituciones, y ambas herramientas, calle y sillón, hicieran que las luchas tuvieran éxito. No reflexionaron sobre el papel histórico de la socialdemocracia, no se pararon a analizar bien a Podemos, una nueva forma de la socialdemocracia, nada más y nada menos.

Y es que la socialdemocracia ha valido, vale y valdrá para mantener al sistema capitalista, “agasajando” al movimiento obrero y popular: Te subo un poco el salario mínimo, te apruebo dos leyes progresistas, y déjame 4 años sin movilizaciones. No me critiques, que podría ser peor.

Comicios celebrados, vuelve la política real, y ya salen la ministra de trabajo y  la ministra de economía en funciones, del PSOE, negando que vayan a derogar las últimas reformas laborales, y planteando que hay que «elaborar un nuevo Estatuto de los trabajadores del Siglo XXI». Al parecer, para la vieja socialdemocracia, las prácticas no remuneradas, las subcontratas y ETT’s no son ya suficientemente eficaces como medio de incrementar la explotación, y encuentra preferible el régimen semiesclavista de falsos autónomos como los trabajadores de Glovo.

Una vez más el PSOE cumple excelentemente su papel socialdemócrata pero ¿y Unidas Podemos? ¿Cómo justificar ante los millones de votantes honestos su disposición a colaborar con un gobierno que ya ha negado abiertamente que vaya a derogar las reformas laborales?

Por si alguno aún duda, Unidas Podemos no tiene líneas rojas frente al capitalismo. Todo vale para mantener los sillones, aunque se traicione sistemáticamente a quienes luchamos día a día. No es más que otro partido socialdemócrata, otro mal menor, aunque esto suponga mantener vigentes todas las leyes antiobreras que realizaron partidos menos progresistas.

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