Existe un discurso muy extendido entre militantes y simpatizantes del PSOE que ha permeado en parte importante de ese inabarcable espectro que hoy en día constituye la izquierda progresista española. Una narración donde nuestra actual forma de democracia parlamentaria (burguesa) y la transformación social (capitalista) de nuestro país ha sido liderada por el PSOE.

Este relato no es para nada falso, pero sí está incompleto. El PSOE ha jugado un importante papel en cómo se organiza actualmente nuestra sociedad, nuestros «derechos y libertades» y, en definitiva, nuestra vida cotidiana. Pero este papel está lejos de ser motivo de orgullo y dignidad como quiere hacer pensar Óscar Puente en su última columna de opinión: «Ser de izquierdas», publicada en eldiario.es.

Cada buena acción política que el PSOE se achaca haber ejecutado en nombre de la inmensa mayoría de trabajadores y trabajadoras de este país está lejos, infinitamente lejos de todas las fechorías que han hecho en contra del pueblo y en favor de la gran burguesía europea y española.

¿Cuáles son las aportaciones de los críticos del PSOE?, pregunta Óscar Puente en tono burlesco. La respuesta de los trabajadores y trabajadoras debe ser clara: nosotros hemos construido este país con nuestro esfuerzo diario en el centro de trabajo y en el sindicato; en los barrios, en las escuelas, institutos y universidades. Nadie nos ha regalado nada, ni mucho menos el PSOE de la OTAN, de la legalización de las Empresas de Trabajo Temporal, de los GAL, de los recortes en educación y sanidad, de la reforma del artículo 135 de la Constitución, o de la Reforma Laboral de 2010.

Cuesta muy poco parecer de izquierdas cuando te precede una dictadura (en el gobierno estatal), y sigue costando muy poco parecer de izquierdas cuando te preceden veinte años de Partido Popular (en el gobierno local, como es el caso de Puente).

Puente podrá complacer su conciencia, mas no podrá apaciguar nuestros males. Y no se trata de repartir carnés, como gusta señalar a la izquierda mansa cuando le reprochan sus actos. Se trata de denunciar abiertamente que siempre que los intereses de los trabajadores y trabajadoras de este país entran en disputa con los intereses de los monopolios españoles y europeos la socialdemocracia adopta las posiciones más perjudiciales para la clase obrera. Tranquilizan sus conciencias, pero aniquilan nuestros derechos. Y para ello no dudan en usar  como arma arrojadiza los graves problemas que sufre la clase trabajadora: el drama de la inmigración, la violencia machista, el paro y la precariedad, los desahucios, etc.

Óscar Puente saca pecho por su gestión municipal. Al parecer, olvidó mencionar las continuas humillaciones a los trabajadores y trabajadoras de la empresa municipal de autobuses, que se resolvió por vía judicial y obligó al Ayuntamiento a cumplir sus acuerdos con los trabajadores. También olvida mencionar que muchas de las medidas en materia educativa y social que ha tomado son, precisamente, para paliar las consecuencias de las decisiones que el PSOE ejecuta a nivel estatal en acuerdos con PP y C’s. Y ya de paso, nos podía haber mencionado que la próxima propuesta del ayuntamiento sería “invertir” entre 200.000 y 300.000 euros en subidas salariales de… los concejales del ayuntamiento.
Los comunistas también nos preguntamos: si tan exitosa ha sido la remunicipalización del agua, ¿por qué se ha detenido allí el Ayuntamiento? ¿Por qué no han sido capaces de impulsar un proyecto de remunipalización de servicios públicos en parques, universidades, hospitales o edificios públicos? La memoria es frágil y la convicción floja. No se quiere realmente que los servicios estén al servicio de los trabajadores y trabajadoras, sino simple y llana publicidad electoral.

Ser de izquierdas es mucho más que la tradición histórica familiar. Bien lo sabe la clase trabajadora de este y otros muchos países que sufrieron (y sufren) la más dura represión de los esbirros del capitalismo. No vamos a banalizar el recuerdo y la memoria de nuestros antepasados por unos sillones en el congreso, eso ya lo hace la socialdemocracia. Lo que sí vamos a ser es claros: la transformación de España en un país para la clase obrera, para la mayoría, pasa por fortalecer a los trabajadores en los barrios, en los centros de estudio y de trabajo, en la lucha económica, política e ideológica. En definitiva: en elegir lo necesario.

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