El Aeropuerto de Madrid-Barajas, de un macroproyecto de ampliación al cierre de la mayor parte de las Terminales y una radical disminución de vuelos a un máximo de un centenar diario: llegó el covid-19, el “coronavirus”, a los trabajadores aeroportuarios.

Previo al Estado de Alarma decretado por el Gobierno “del cambio” en nuestro país, el pasado día 14 de marzo, la clase obrera del aeropuerto y sus representantes sindicales ya venían denunciando la falta de Equipos de Protección Individual en sus centros de trabajo, medidas preventivas y de protección, exigiendo el cierre negocios dado el extremo peligro de contagio por la pandemia vírica. Auxiliares de tierra de todas las compañías y puestos de información, camareros y cocineros de hostelería, personal de rampa y mantenimiento, limpiadoras y personal de almacén, reponedores, dependientas y promotoras de tiendas en ocasiones sin tan siquiera geles desinfectantes con la única medida de lavarse las manos “de vez en cuando”. ¿Distancia de seguridad de un metro o más? Dignas eran de ver las colas en los puestos de facturación, locales comerciales y de prensa, hacinamiento en instalaciones, vehículos y controles de acceso…

Cunde el pánico. Cierre de locales, vacaciones obligadas, despidos de trabajadores eventuales y temporales y, con el beneplácito del Estado, comienzan los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo, los ERTEs, ya sean “voluntarios” en un principio o por fuerza después. Los representantes de los trabajadores siguen dando la batalla tratando de que estos expedientes de “causa mayor” sean lo menos lesivos para la clase obrera. Algunas empresas, elogiadas por su paternalismo, ofrecen “compensar” a sus plantillas con ciertos porcentajes de salario para incrementar el 70% que cubrirá el SEPE sobre la base reguladora, otras se niegan a pesar de sus altas tasas de ganancia y beneficios a costa de todo un año de robar plusvalía y salud a los obreros del sector.

Grandes grupos monopolistas como IAG, que el pasado año declaró un beneficio neto de 1.715 millones de euros (salvando el cuello ante el Brexit) y repartió entre sus accionistas un “dividendo especial” de 695 millones de euros, aplica ahora un Expediente de Regulación de Empleo, de momento del 1 de abril al 30 de junio, de 13.700 trabajadores en Iberia, de 3.700 en Vueling y de 700 en Iberia Express. En EasyJet 700 trabajadores también van al paro, Volotea 1.100, Air Nostrum 1.400, Air Europa 3.500, en Norwegian llegan a 7.300… pero siguiendo con las compañías aéreas, no podemos olvidarnos de la reina del “low cost” (también en derechos para los trabajadores), Ryanair, la cual no operará vuelos hasta junio y deja en tierra sus aviones aplicando otro expediente a la totalidad de la plantilla, otros 1.500 trabajadores a la calle. Unos 30.000 trabajadores prestan servicios en aerolíneas en nuestro país entre tripulantes de cabina, pilotos y personal de tierra y handling, todos ellos expuestos a estas medidas.

¿Qué se puede esperar con este escenario en cuanto al resto de empresas que operan en tierra? Sigamos con la sangría obrera de puestos de trabajo: Áreas, monopolio por excelencia en restauración y hostelería con unos 1.200 trabajadores en Madrid-Barajas, pasa de vacaciones obligadas a amenaza de ERTE, de reapertura con connivencia de AENA y el Gobierno a nuevamente ERTE… un despropósito.

¿Y las tiendas libres de impuestos? Sí, el gigante World Duty Free (una compañía Dufry), pues expediente regulador también a casi la totalidad de la plantilla en todo el país con más de 2.200 trabajadores afectados, la cual amenaza con un segundo ERTE para garantizar una reincorporación paulatina y apertura de tiendas, pero lo que no garantiza es la continuidad de los puestos eventuales.

¿Hay datos esperanzadores para los trabajadores de servicios y handling? La sangría continúa: Groundforce ERTE del 80-90% de la plantilla, la cifra de afectados en Swissport Spain oscila entre el 64% y el 100% dependiendo de las bases, WFS entre el 45% y el 90%, iHandling 98%, Menzies Aviation Spain 90%, American Airlines 90%… Acciona-sin barreras, Rentevic… toda empresa vinculada con el transporte aéreo sufre hoy un Expediente Regulador, incluyendo el servicio de microbuses entre el Hotel Crowne Plaza y el Aeropuerto de Barajas a cargo de OK Rent-a-Car.

Muy a pesar de que AENA condona los pagos de alquiler de los locales a la burguesía, la clase obrera afronta con su vida, con su salud y la de sus familias, con su sueldo, la socialización de las “pérdidas” escondiéndose tras la “responsabilidad individual” en un sistema de producción caduco y, como decía Lenin, agonizante y en descomposición. Un futuro incierto para los trabajadores aeroportuarios ante unas medidas antiobreras que seguirán de otras en recortes de todo tipo, destrucción de fuerzas productivas y pérdida de derechos. Por ello, y más que nunca, se hace necesaria la consigna: “en el Aeropuerto unidad de acción”, porque sin eso, sin unidad, ellos ganan.

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