Imagen: Ignacio Pereira.

Dicen los científicos que estudian el coronavirus que los análisis realizados ya en varios países muestran una serie de evidencias que van a permitir encontrar una vacuna para combatirlo. De igual manera, se puede hacer un análisis de los problemas que se dan en el plano social y económico, con el objetivo de extraer evidencias que permitan alcanzar unas conclusiones, quizá también en forma de vacuna.

Lo primero que analizar es la falta de medios y de personal en los hospitales, además del absoluto parasitismo de la sanidad privada, mientras es la sanidad pública quien asume el grueso de las labores frente al virus. Esta evidencia era de esperar, dado el terrible desmantelamiento sufrido por parte de la sanidad pública, ya sea mediante conciertos, privatizaciones, recortes presupuestarios o retrocesos, con el objetivo de beneficiar al sector privado de la sanidad.

A simple vista, también podemos observar que las medidas tomadas por el gobierno han sido, desde todo punto, insuficientes, pero además, revisando la literatura sobre el comportamiento de los gobiernos socialdemócratas cuando vienen mal dadas, se observa que no dudan en cerrar filas con la clase dirigente, garantizando en primer lugar sus beneficios, y concediendo al pueblo trabajador algunas medidas cosméticas, sumamente limitadas, pero que son vendidas como una auténtica conquista social.

Analicemos más en profundidad esas medidas impulsadas por el gobierno, como la nueva reforma laboral que permite el abaratamiento y simplificación de los ERTEs. Estudiando los casos anteriores, como las reformas laborales de 2010 y 2012, ejecutadas por los gobiernos españoles durante la crisis para beneficiar a la patronal, se evidencia que la “coalición progresista” sigue la línea de los ejecutivos anteriores para que sea el Estado quien asuma los costes económicos que esta crisis va a suponer para las empresas.

Ampliemos ahora, por un segundo, el foco de nuestra investigación al plano internacional. Organismos como el FMI o el BCE ya hablan de recesión y alertan de una crisis inminente. Pero, ojo, no nos dejemos llevar por las consecuencias del coronavirus porque no es que la crisis sanitaria arroje unas consecuencias económicas desoladoras, sino que la pandemia está sirviendo de catalizador de la crisis de sobreproducción capitalista que ya veníamos observando desde hace meses.

Sigamos con nuestro análisis, aunque en este caso, no es necesario fijarnos con detalle porque la evidencia es clara: existe una imposibilidad manifiesta de fabricar material sanitario, como respiradores artificiales o mascarillas, de lo cual se derivan trágicas consecuencias para la salud de miles de enfermos que están a la espera del envío de material sanitario desde el exterior. Queda, por tanto, muy clara la necesidad de industrializar el país.

Llegan las 20:00, paremos nuestro análisis para aplaudir al personal sanitario de los centros, aunque este acto nos muestra otra evidencia: solo el pueblo salva al pueblo, y es que si los trabajadores y las trabajadoras, sus organizaciones sindicales y sus representantes legales en las empresas, no dan un paso hacia delante en la defensa de la protección de la salud y de los derechos laborales, ninguna empresa o gobierno los cederá por su cuenta, con el fin de garantizar el bienestar y la salud colectiva.

Ya es hora de detener nuestro análisis y volver hacia casa por las calles desiertas, en las que a cada rato, se ven a algunos riders con sus enormes mochilas de colores chillones. Al llegar al barrio, aún el supermercado del barrio está abierto y, justo en este momento, un transportista descarga de su camión un enorme palé lleno de fruta, posiblemente producida por agricultores que estos días tampoco pueden parar. Mientras seguimos caminando rumbo a casa, dejamos atrás una nueva evidencia especialmente importante: son los trabajadores y las trabajadoras quienes crean toda la riqueza.

Llega el momento de reunir todas las evidencias que hemos señalado, esas que se muestran con más nitidez estos días. Todas esas evidencias muestran una clara conclusión: existe un virus que corrompe todos los aspectos de la sociedad y que impide el progreso social. La buena noticia es que ya existe una vacuna y se descubrió hace más de 100 años, incluso se puso en práctica y dio resultado. La emergencia ahora es traer de vuelta esa vacuna. Ya somos muchas personas las que estamos trabajando en ello, ¿te sumas?

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