Este ha sido el verano más devastador en la historia de Aragón en cuanto a incendios forestales desde que hay registros. Durante la campaña de máxima activación, que abarca desde el 12 de junio hasta el 13 de septiembre, han ardido más de 35.000 hectáreas forestales, a las que hay que añadir otras 10.000 hectáreas afectadas de terreno agrícola.
La mayor parte de la superficie quemada se ha concentrado en dos grandes incendios: el de Las Peñas de Riglos (15.000 hectáreas) y el de Orés en las Cinco Villas (11.000 hectáreas), que han entrado directamente al segundo y tercer puesto, respectivamente, de incendios más graves en la historia de la comunidad autónoma.
En este verano especialmente virulento han sido muchos los equipos de extinción que han estado en primera línea combatiendo el fuego, pero queremos destacar especialmente a los bomberos forestales de Sarga, tanto por la cantidad de trabajo que han asumido como por la lucha que han protagonizado en defensa de unas condiciones laborales y un operativo dignos.
Hoy entrevistamos a Daniel Soler, delegado de CCOO y miembro del comité de huelga, que ha vivido en primera persona la lucha contra el fuego y, al mismo tiempo, la lucha contra la empresa Sarga y la DGA.
Nuevo Rumbo: Queremos preguntaros por esta huelga, pero sabemos que vuestra situación viene de lejos. Allá por 2019, cuando en la DGA gobernaban el PSOE y la CHA, ya convocasteis paros y movilizaciones; vuestras reivindicaciones no son nuevas. ¿Qué ha cambiado desde las movilizaciones de 2019?
Daniel Soler: Han pasado siete años, diferentes etapas políticas, distintos responsables y numerosas campañas de incendios. Durante todo este tiempo, los bomberos y bomberas forestales de Aragón hemos seguido demostrando nuestra profesionalidad, estando en primera línea cuando la situación nos ha requerido.
Hemos visto durante estos años pequeñas mejoras gracias a la persistencia del colectivo en mejorar sus derechos laborales, realmente oasis en medio del desierto, pero siete años después seguimos reclamando cuestiones básicas que deberían haberse resuelto hace mucho tiempo.
NR: Entonces, ¿qué reivindicaciones siguen pendientes siete años después?
DS: Una de nuestras reivindicaciones históricas es que se reconozca y se aplique de verdad la profesión de bombero forestal y todo lo que ello significa: necesitamos que nuestras condiciones laborales estén a la altura de la responsabilidad y la peligrosidad que conlleva nuestro trabajo.
Hablamos de unas condiciones económicas y laborales dignas, de reconocimiento profesional y de disponer de un operativo preparado y suficientemente dotado para afrontar emergencias que cada vez son más complejas.
Sería, básicamente, que se reconozca de verdad la categoría de bombero forestal, cuestión que sigue pendiente incluso después de la aprobación de la ley básica de bomberos forestales de 2024; una subida salarial, ya que a día de hoy con el sueldo base apenas superamos el SMI; y, muy especialmente, que se aumente el número de efectivos, que está tremendamente infradimensionado.
Mejorar nuestras condiciones no beneficia únicamente a los trabajadores: un operativo estable, profesional y con experiencia acumulada también significa una mejor respuesta ante los incendios u otra tipología de emergencias en las que ya hemos actuado; es decir, un mejor servicio público afecta de manera directa también a la sociedad en su conjunto.
NR: Con algunos colectivos, como pueden ser el sanitario o vosotros mismos, algunos aprovechan vuestra labor social y el alto grado de vocación para jugar la carta de que no debéis ejercer vuestro derecho a huelga porque hay vidas en peligro, como si vuestra lucha laboral fuese inmoral. ¿Qué tendríais que decir ante esto?
DS: Me gustaría recordar a todas esas personas que consideran que no debemos ejercer nuestro derecho a huelga que los servicios mínimos del operativo de prevención y extinción de incendios son del 100 %. Los bomberos y bomberas forestales de Aragón hacen uso de sus días libres para manifestarse reclamando sus derechos laborales.
Es por eso por lo que durante todo el verano la huelga no ha significado desatender incendios. De hecho, se siguen haciendo horas extra cuando la emergencia lo requiere; que las compensen en vez de pagarlas es otro tema que ya veremos qué sucede…
Esta situación abre una reflexión interesante: no pueden decirnos que somos esenciales cuando hay una emergencia, imponiendo unos servicios mínimos que afectan a toda la plantilla, y a la vez no tenernos en la misma consideración cuando reclamamos la dignificación y el reconocimiento de nuestro trabajo, el cumplimiento de la ley y de nuestros derechos laborales.
NR: En cada comunidad autónoma los servicios de bomberos forestales se gestionan de manera distinta y por empresas diferentes, pero también sabemos que la precariedad es algo que todos tenéis en común. ¿Qué podéis decirnos de la lucha de vuestros compañeros bomberos forestales en otros puntos? ¿Hay alguna experiencia de la lucha de compañeros en otras comunidades que os haya servido de ayuda o mantenéis contacto con ellos?
DS: Aunque cada comunidad autónoma tenga su propio modelo de gestión, muchos de los problemas que sufrimos los bomberos y bomberas forestales son compartidos. Precisamente eso demuestra que no estamos hablando solo de un problema puntual de una empresa o de una comunidad autónoma, sino de la necesidad de avanzar en la profesionalización y dignificación del conjunto del sector.
Las experiencias de compañeros de otros territorios también son importantes porque permiten comprobar qué modelos funcionan, qué mejoras se han conseguido y qué problemas aparecen cuando durante años se posponen determinadas decisiones.
Recientemente, los compañeros de la comunidad de Madrid han conseguido, tras más de un año de huelga, una mejora sustancial en sus condiciones laborales que nos ha servido también a nosotros para ver que a través de la lucha podemos mejorar nuestras condiciones de trabajo. Si ellos han conseguido que se contrate a más personal, que esté empleado todo el año o una subida salarial, nosotros también podemos conseguirlo.
Por desgracia, la gran mayoría de personas de nuestro colectivo nos enfrentamos a un doble enemigo: a unos incendios cada vez más voraces, peligrosos e incontrolables y a una precarización instaurada, permitida y normalizada por parte de las distintas administraciones.
NR: Queríamos preguntaros también acerca del papel de las instituciones y los antecedentes que tenéis en la negociación. En un principio ni siquiera se presentaron para negociar, aunque ahora habéis alcanzado un preacuerdo después de mucho presionar. ¿Cuál diríais que ha sido la respuesta de SARGA y de la DGA?
DS: Para solucionar un conflicto laboral hacen falta dos cosas fundamentales: diálogo y voluntad de alcanzar acuerdos. Los trabajadores podemos sentarnos, presentar propuestas, negociar y buscar soluciones, pero necesitamos encontrar enfrente la misma disposición. En el momento en que tomamos la decisión de ir a la huelga, ya es un claro síntoma de que no hemos encontrado esa disposición por la otra parte.
En la primera reunión la otra parte ni siquiera hizo acto de presencia, a la segunda ya asistieron unos interlocutores válidos con capacidad decisoria y negociadora, pero seguimos sin avanzar en ninguna de nuestras reivindicaciones. Acudieron a esa reunión con muy buenas palabras e intenciones por parte de la Administración, pero sin compromisos ni claridad en los puntos que demandábamos.
La tercera y última reunión fue el pasado 7 de septiembre, donde sí alcanzamos un preacuerdo.
NR: En cuanto a ese preacuerdo que habéis alcanzado, ¿cuáles son los principales puntos y conquistas?
DS: Podemos decir que no es un mal preacuerdo, pero todavía se está pendiente de ver en qué queda finalmente.
Tenemos una próxima reunión el día 8 de octubre y hasta entonces hemos suspendido las movilizaciones.
Como puntos principales encontramos una subida salarial del 10 % del salario fijo sin complementos a partir del 2027 y un incremento de plantilla de entre 60 y 215 efectivos. Para el comité de huelga, el refuerzo de personal debería ser, como mínimo, de 215 personas, que deben reforzar las cuadrillas terrestres y autobombas.
Una cuestión que también está pendiente es la paga de las horas extra de los servicios de este verano, que la DGA y SARGA se niegan a pagar. Han ofrecido un bonus de 350 euros para todo el personal por el trabajo especialmente arduo realizado este verano que hemos conseguido aumentar hasta 500, pero esta gratificación extraordinaria no puede ser como compensación por no abonar las horas extra que cada compañero o compañera ha realizado.
Hemos conseguido concretar también un calendario para las siguientes reuniones, para seguir negociando otros temas como son la simplificación de horarios, el avituallamiento o un nuevo modelo operativo.
Sea como sea, el acuerdo no será válido hasta que la plantilla lo apruebe en referéndum.
NR: Por último, hemos visto cómo ingresó en prisión un trabajador presuntamente responsable del inicio del incendio de la Peña que después fue puesto en libertad provisional. ¿Qué podéis contarnos acerca de esto y cuál es vuestra opinión sobre el hecho de que toda la responsabilidad haya recaído sobre él?
DS: Lo primero que quiero dejar claro es que existe un procedimiento y que no soy quien debe determinar responsabilidades; eso corresponde a la investigación y, en su caso, a los tribunales.
Por respeto a la presunción de inocencia y al propio procedimiento, creo que hay que ser extremadamente prudentes.
Se deben analizar los procedimientos existentes, las órdenes recibidas, los medios disponibles, la formación, la organización del trabajo, las medidas preventivas y cualquier otro factor que pudiera haber influido.
Más allá de esto, hay que estudiar la responsabilidad de la empresa, hay que preguntarse también si los trabajadores tenían medios de extinción, si la empresa y PRL habían valorado los riesgos del trabajo en esa zona y cómo podían formar al trabajador para actuar en situaciones de riesgo de incendio. Responsabilidad de la empresa es también si esos días, en esas franjas horarias, debían estar trabajando.
Por último, está la responsabilidad del estado del monte, que pertenece a las administraciones que durante décadas lo han abandonado mientras se realizaban inversiones en otros sectores más rentables como las energías renovables o las macrogranjas.
Muchas gracias por vuestro tiempo y mucho ánimo en vuestra lucha, que es al fin y al cabo la lucha de todo un pueblo.